lunes, 24 de septiembre de 2007

¿Quién posee la verdad?

Ayer estuve en una comida muy agradable. E interesante también. Uno de los invitados era veterinario. Y surgió la eterna cuestión de la educación de los perros y de como los amos de animales de compañía solemos atribuirles cualidades humanas. El comportamiento de estos animales es sorprendente para un lego, quizá no para un veterinario. Pero los médicos - y los veterinarios los son - deben "comprender" que los humanos si tenemos cualidades humanas, y que somos débiles, que caemos en las tentaciones y hacemos a nuestras mascotas a nuestra imagen y semejanza. Y como seres imperfectos somos capaces de amar humanamente a nuestros animales e incluso a "cosas". ¿Debe abrirse un debate ético o académico cada vez que un experto en la materia se encuentre con un dueño de perro? Démosle nuestra parte de respeto a los perros y gatos. Aunque ellos no sean humanos, nosotros si, y les debemos la consideración que nuestra especie debería darles a todos sus vecinos en la naturaleza. Si mi perra sabe que cuando suena el despertador me tengo que levantar a sacarla, o que antes de salir de casa hay que quitarse las legañas en el baño, no me importa demasiado como definirlo. Mi perra es muy inteligente.
Y cuando mi perra sufre y me mira con esos ojos donde asoma el corazón y el alma, ¿que debo hacer?: ¿catalogarlo como una casualidad? o como una emoción que nos atañe a las dos. Mi emoción basta para las dos.
Quizá deberíamos ser todos más comprensivos. Más aún cuando se podría demostrar, estoy segura, que los dueños de perros caseros, de perros consentidos, son personas que nos serían capaces de hacer daño a otros seres. Si puedes maltratar a un perro, ¿que nos serás capaz de hacer con un ser humano?. En eso creo. En eso y en el amor mutuo que mi perra y yo nos profesamos.
(La foto -gracias- es de Ángel Fernández)

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