jueves, 28 de abril de 2011

Y está en mi

Si, me ha cogido de lleno. No se como pasar estos terribles días en los que no tengo deseos de hacer nada, nada me motiva y no consigo un apoyo real. Lo estoy buscando, pero no lo encuentro, tal vez debe acudir a un profesional. Yo misma me he diagnosticado y tengo una depresión leve. Espero superarla en los próximos días porque me estoy medicando con un antidepresivo que había dejado de tomar hace unos dos meses. No he resistido más que eso. El médico me explica que hay una función biológica que mi organismo no realiza bien, relacionado con la serotonina y que por eso la pastillita me va tan bien. Pero hay otras cosas en las que me afecta, como la memoria o la inhibición del deseo sexual.
Llevo así desde hace unos 10 días, y es verdad que cada día estoy un poquito mejor. Pero ahora, después de un tiempo de impass, voy a tener que asumir unos cuantos retos, que han convergido en el tiempo. Y me da miedo. Estoy temblando de miedo. No se si seré capaz de enfrentarme a la vida ahora mismo. Me siento insegura, temerosa y muy nerviosa. En el fondo de mi se que seré capaz, pero ahora mismo solo desearía renunciar a todo y meterme en la cama. Estoy helada. Llevo días helada y apenas como, no tengo ganas.
Mi perrita, de 13 años, esta malita. Espero que no sea nada, pero ya llevamos tres semanas de veterinario. Ayer le mandó una nueva medicina, y hoy ha -hemos- dormido toda la noche. Necesito su compañía, pero sufro mucho. Además con lo que voy a hacer la tendré que dejar sola y ella nunca había estado sola.
Ya sabéis como es esto, no se disfruta de nada, ni de lo que te gustaba antes, ni de lo tienes por delante. Intento relajarme, pero tampoco lo consigo. Tengo que estudiar, y no estudio. No os creáis que soy joven, ayer cumplí 54 años. Son muchos, pero todavía hay mucho que hacer, lo noto.
El otro día me inscribí en Meetic. Buscaba asociaciones que me pudieran ayudar y salió esta página de buscar-parejas. No he mandado foto, ni he rellenado un perfil completo, pero desde el primer momento me envían mensajes de solteros que quieren conocerme. Entre 50 y 56 años. No me gusta ninguno. No es fácil sacarse una foto agraciada y todos parecen 15 años mayores de la edad que pone. Se que yo tampoco les gustaría a ninguno. Todas las quieren delgadas y yo no lo estoy. Pero lo peor es que les veo y me producen rechazo, me producen rechazo los hombres ahora mismo, tal vez por la pastillita. Siempre he sido fantasiosa y la realidad me ha producido cierto desasosiego, pero ahora estoy en mi mundo y mi mundo es muy solitario. Me gustaría contar con gente, pero se que en cuanto se me acerquen, los alejaré. Ahora voy a conocer personas en estas nuevas actividades que voy a emprender. Espero poder relacionarme con normalidad y hacer alguna amiga.
Me castañetean los dientes. Tengo una cita a las 5 de la tarde. Estoy temblando de miedo. Mi hermano dice que si me va mal me quedaré como estoy, no peor. Tiene razón, pero las razones no me suben la moral. Los pensamientos negativos se cuelan en mi cerebro, han hecho nido

martes, 19 de abril de 2011

Siempre vuelve

Hacía mucho tiempo que no me sentía tan mal. Llevo una mala temporada, pero estos dos últimos días están siendo especiales. Me pregunto toda clase de cosas que no tienen respuesta, o si la tienen, no tienen nada que ver con lo que yo pueda hacer, como la muerte.
El mundo se sigue moviendo, el día es claro y las cosas no han cambiado. Pero la tristeza, la desazón, esa sensación que casi todos hemos sentido alguna vez, me llena el pecho. Se ha alojado ahí y requiere, para alimentarse, de todas las parcelas de mi vida.
He vuelto a comenzar con los antidepresivos. Se que mi vida no es la misma con ellos, que soy yo, en cierta forma, forrada, protegida de la realidad. Pero no se puede vivir sufriendo. Yo no quiero vivir así. No puedo. Espero que esa pastilla, que casualmene me he comenzado a tomar ayer, me ayude. Tal vez acerté, porque ayer mismo vi el borde del abismo. Cuando decidí tomármela ya estaba cuesta abajo, sin frenos.
Escribir siempre me ha ayudado. Me sirve de terapia, porque al poner los pensamientos por escrito estos parecen ser más benignos, desahogarse es bueno. El peso se aligera un poco. Aunque los nervios siguen enrollados en mi estómago.

domingo, 17 de abril de 2011

Necesito escribir

Si, noto mi corazón lleno. Y necesito escribir sobre sentimientos. Sobre esa tristeza que me acompaña, sobre ese peso que se ha instalado en mi pecho y me oprime como si fuera algo físico. Sobre esas ganas continuas de llorar, de llorar, de romperme y llorar hasta quedar vacía. Llorar perdiendo el orgullo, aceptando que me siento sola, que no tengo ganas de seguir caminando por este camino, pero que no hay otro. Hace muchos años que tomé este sendero y parece que ha ido divergiendo del del resto del mundo. Estoy confusa y por primera vez tengo miedo de las largas noches. Me siento mal, y siento que no tengo nada que dar, ni siquiera hay amor dentro de mi. Tal vez no sea humana. Tal vez no sea, simplemente.

sábado, 2 de abril de 2011

Planecillos

A veces cuesta. Llevo una vida tranquila, no trabajo fuera de casa (ni en casa tampoco, la verdad) aunque estoy estudiando y escribo. Ahora estoy intentado escribir otro libro. A ver si me engancho. De momento mi mente genera ideas, pero mis manos están vagas para escribir. Me he comprado incluso un programa de reconocimiento de voz, para poderle dictar al word, pero no funciona bien.
Escribo deprisa, pero me da pereza ponerme. Me gusta más escribir a mano, pero tengo dos problemas, que escribo cada vez peor y que luego, si algo vale, tengo que transcribirlo.
En fin, que sigo vaga y en cierto modo, aislada del mundo. Y eso, a veces, pesa mucho. Pero las cosas mejorarán. Ahora viene el buen tiempo. Estoy empezando a llevar a mi perra a jardines de por aquí. Están preciosos, pero tengo alergia y no me suelen sentar muy bien, y a mi perra tampoco le hacen mucha ilusión después de los primeros momentos. El calor no les sienta bien a los perrillos.
Por otra parte, voy a intentar encontrar trabajo. Supongo que para la temporada podré encontrar alguna suplencia. No me importa que no sea algo definitivo, sino una cosilla, p'ayudar a la economía. Si es a tiempo parcial, mejor.
Y estoy con mis concursos literarios. Me parece muy difícil, pero intentarlo es lo más importante. Ya veremos.

viernes, 25 de marzo de 2011

Comienza la historia de Bernardino Tejerón

Comenzamos una pequeña historia. Ayudadme a completarla. Escribirme ideas.

Bernardino Tejerón tenía las orejas enormes. No grandes, sino enormes.
Nació en Motril, en 1978 y en el momento de su nacimiento el médico lo examino atentamente pensando que podría haber desarrollado algún cuerpo extraño en su cabeza. Pero no, eran las orejas, grandes como antenas parabólicas en esa pequeña cabeza calva. En realidad el doctor nunca se explicó como pudo salir del cuerpo de su madre casi con facilidad.
Sus orejas siempre fueron motivo de exageración. Hasta algunos decían confundiendo los términos que tenía 4. Tenía solamente 2, pero eran como 6. Es decir, el número de órganos era el estándar, pero su tamaño resultaba apoteósico.
Tal parecía que llevara sobre la piel esos rodillos que llevan las falleras valencianas sobre las orejas, o quizá directamente dos paelleras.
Todo esto podría parecer una simple anécdota. Pero no lo era. Sus orejas marcaron toda la vida de Bernardino, hasta ser la causa de su caída y perdición.
Nadie con un rasgo físico semejante puede pasar por la vida sin ser víctima del escarnio y de la crueldad del resto de la humanidad.
Ni siquiera su familia se salvaba de las burlas. Porque verdaderamente las orejas de Bernardino eran de otro mundo, pero no de éste.
Bernardino desbordaba del cochecito. Cuando le echaban la capota tenían que doblarle las orejas. Y cuando los vecinos se asomaban a decir aquello de "que niño tan rico" se quedaban pasmados. Ese niño llevaba una sarta de sachichas enrollada en la cabeza.
Al poco tiempo de nacer, sus padres decidieron dejarle crecer en casa y le sacaban lo menos posible. De modo que el niño se crió sin saber de su problema.

jueves, 24 de marzo de 2011

Demasiadas cosas que hacer y pocas ganas

Normalmente me rijo por mi lista de cosas que hacer. Me apunto las cosas más urgentes, lo que tengo que comprar, algunas ideas... En realidad es una forma de organizar mi mente, una mente que tiende a la dispersión.
Pero hoy no he mirado la lista, realmente no se ni donde está, supongo que por mi bolso. Hoy me he levantado dispuesta a pasar el día por debajo del nivel exigible de rendimiento. Tengo muchas cosas que hacer, pero mi problema es que si no son urgentes, si no me ahogan, me cuesta un mundo comenzarlas. Luego se me presentan todas juntas, pero he aprendido que al final se sale, aunque solo sea porque no puede ser de otra manera. El tiempo pasa de forma inexorable y llega un momento en que tus tareas se te presentan delante y si no las haces, te atraviesan y se quedan atrás. Así se pierden muchos trenes, doy fe.
Pero hoy me ha dado igual. Quizá porque los días nublados me hacen sentirme bien, o porque no tenía motivación para esforzarme. Eso si, he limpiado la cocina y he hecho una comida aceptable. El problema es que cuando he acabado de hacer la comida, la pila de los cacharros estaba de nuevo hasta arriba. Aunque tengo la casa limpia, la cocina es mi cruz. Normalmente freigo cuando ya no tengo cubiertos. Tengo 6 tenedores y 6 cucharas. Cuando me hacen falta los unos o las otras suelo fregar. Es como si mi buffer no estuviera lleno. Ya sabéis, como cuando le mandas (o le mandabas) a un impresora un trabajo demasiado pequeño. No arrancaba. Pues yo estoy igual. Espero que mañana sea diferente. Tengo que lavar mi ropa, la de mi perra, estudiar y estudiar... Tampoco tengo ganas de estudiar. El examen del master que estoy cursando es en junio. Será fuerte, pero todavía no siento su respiración en mi nuca. Bueno, tampoco tengo ganas de escribir, así que lo dejo.

viernes, 11 de marzo de 2011

Impetuosa

Dejo aquí un poquito de mi libro.
...
La siguiente vez que el Duque vio a Janne fue de nuevo en la cocina. El ambiente era en verdad festivo.
Las risas eran generales entre las numerosas personas presentes, todo el servicio y alguno de los mozos de cuadra. Al parecer Janne se había comprometido a realizar para todos unas maravillosas crepes francesas rellenas de confitura de frutas o chocolate. Esa tarde todos iban a merendar delicatessen, había anunciado. La voz al parecer se había corrido y allí estaban todos expectantes y con un plato en la mano.
Sobre un aparador habían puesto varias jarras y tazas de té listas para usarse.
Pero lo más curioso era que en el ambiente flotaban nubes blancas. Henrietta, sentada en la mesa de la cocina, tenía delante un enorme cuenco de harina. De vez en cuando metía las manos en él, para después elevarlas y aplaudir mientras se retorcía de risa.
Los ojos del Duque se humedecieron y se quedaron fijos en su pequeña. Nunca, en sus 5 años de vida, la había visto reír así. Despreocupada y feliz.
Observó que, frecuentemente, Janne se acercaba a ella y hacía el mismo movimiento. Luego pasaba varios dedos por las facciones de la niña, que se echaba para atrás, con toda la carita blanca. A su lado, en un canasto, Marie pateaba feliz, cubierta también de harina.
Era una fiesta blanca y sintió el anhelo de formar parte de ella. De sumarse a esa improvisada celebración con la única familia que tenía en verdad, su hija y su personal.
De pronto sintió como los ojos de Janne le llamaban. Le había visto. Primero exclamo un ¡Oh! que tapó con sus manos, poniendo sus mejillas blancas. Al ver la sonrisa del Duque, cogió un plato y acercándose a él con la mirada brillane, le dijo:
– Póngase a la cola Excelencia y enseguida recibirá unas maravillosas crepes francesas.
A los ojos del Duque, Janne bien podría estarle ofreciendo los placeres del cielo, de tan bien le sabía mirarla.
– Siéntese con Henrietta y cuídeme a Marie. Vamos. Se me queman las crepes.
El Duque, obediente, hizo lo que Janne le había indicado. Se sentó a la mesa mientras sus criados le miraban fascinados.
Henrietta se lanzó a sus brazos, que se abrieron para acogerla. Marie intentó gatear hasta él. Al ver lo inútil de sus aspavientos Simon acercó una de sus manos al canasto y lo atrajo hacia sí mientras la felicidad más pura se instalaba en el rosado y blanco rostro del bebé.
Al cabo de un momento los tres fueron agasajados con la exquisita crepe que la propia Janne puso frente a ellos, sobre la mesa. Su boca le susurró muy cerca:
– Le he puesto doble de chocolate Excelencia.
Un segundo más tarde las niñas y el Duque compartían la crepe con las manos y las caras llenas del dulce marrón. El Duque reía sintiéndose, en cierta forma, como el niño que nunca había podido ser.

Ánima

No era el único. Entre jirones, su mente recordaba siluetas iguales a la suya recortadas por la intensa luz blanca. Podría haber sido un sueño, excepto porque su cabeza registraba instrucciones y de su muñeca colgaba una máquina de fotos. Había recobrado la conciencia sabiendo. Era simple. Retratar a la gente mirando a la cámara. La primera fue su esposa. Clic. La pantalla reflejó por un instante su bello rostro, hasta que se convirtió en una especie de humo que quedó fijado en la foto. Ella calló. Fue entonces a por sus hijos. Retrató sin sentir nada las sonrisas desdentadas y las miradas confiadas. La pantalla reflejó el humo y cuando levantó la mirada hacia sus hijos vio en sus ojos el mismo vacío que velaba los suyos. A la hora marcada abrió la cámara y sacó de su ranura el depósito de almas. Lo metió en la nevera y se sentó a esperar. Sin alma, no hay prisa.
Texto enviado al primer certamen de microrrelato de ciencia ficción artgerust http://www.artgerust.com/certamenes.php

Una y dos

Me levanté como todos los días. Era el peor momento, aún tenía conciencia exacta de mi vida. Ajusté mi mente y me disocié. Me inundó el bienestar: el viento suave acariciándome el rostro, mi cuerpo ligero... Tenía que viajar a Nueva York. En primera clase: asientos amplios y un buen servicio. Pedí una copa mientras evaluaba a mis compañeros de viaje. Al girar la cabeza un tirón en las cervicales me devolvió a mi baño. Un rostro ajado grabado en el espejo. Una boca amarga. Una extraña. El avión volaba. Mi compañero de asiento llevaba un traje perfecto. Abogado, seguro. Nuestros ojos se encontraron un instante. El coche estaba aparcado en la calle de detrás de casa, en un sitio demasiado estrecho. La cabina del avión era un lugar más agradable. Incluso un posible romance... Me encontré en mi vehículo cuando el avión se abatía sobre la autopista por la que circulaba. Ayudadme. No se donde estoy.
Texto enviado al primer certamen de microrrelato de ciencia ficción artgerust http://www.artgerust.com/certamenes.php

Llorar y llorar

Hace uno días que no hago más que llorar. En todas partes. Y se que no puedo seguir así, pero me siento triste, demasiado triste. Y me siento sola.
Necesito reorientar mi vida interior y algunas cosas de mi vida laboral-social. Ahora mismo estoy algo desorientada. No es que tenga dudas existenciales, sino que simplemente estoy desubicada.
Tengo que pasar página y avanzar. Se como hacerlo, pero es tan cómodo dejarse mecer por el dolor mientras te sientes llena de ira por lo que la vida te ha hecho...
Me he prometido a mi misma que lo próximo que escriba no será introspectivo, sino algunos de esos comentarios que antes escribía, en mi otra vida, cuando el estrés del trabajo aceleraba mi mente.

lunes, 21 de febrero de 2011

Hoy y mañana

Apenas puedo entrar en el blog. Han pasado casi tres meses y no se si estoy preparada para escribir después de la última entrada. De ese "todo salió mal" que me llena los ojos de lágrimas. Tengo que seguir y tengo muchos planes, pero a veces, solo a veces, me parece que las cosas son bastante inútiles. Para que voy a hacer esfuerzos o meterme en follones de trabajo, en cosas nuevas. ¿Merece la pena?
Te hecho mucho de menos, mamá.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Pero todo salió mal

Siempre recordaré con inmensa tristeza esos últimos días de noviembre... Desde la ventana de la habitación 210 veía la nieve descolgarse lentamente del cielo, imitando las largas horas de la espera. Sin embargo, la desesperanza viajaba rápido por los pasillos. Los médicos mudaban su rostro sonriente y todo el personal se hacía complice en los peores momentos, mientras yo me aferraba a la mano de mi madre.
No nos faltó a ninguno caricias y consuelo, pero la fragilidad de la propia vida nos venció.
Juan Carlos, el nefrólogo, acarició el penúltimo día la mejilla de mi mami y le dijo "adiós pequeña" y yo vi en él el dolor de todos los profesionales que nos rodeaban. Gracias por ello. A todos.
Lucía Fernández Ballesteros

lunes, 6 de septiembre de 2010

Esperanza

Es una palabra bella, que engloba todo lo que deseo, todo lo que necesito. Es mi horizonte, hoy, que apenas puedo pensar más allá de mañana. Es la luz que ilumina un dificil camino. Es la certeza de que todo saldrá bien.

sábado, 29 de mayo de 2010

Días difíciles

A veces, las cosas se tuercen sin saber porque. Me refiero a las relaciones personales, a lo que cada uno siente. Pasamos por la vida conteniéndonos o siendo aquello que los demás quieren que seamos. Y si no somos así, nos sentimos culpables. Que difícil. Sufres porque no eres quien quieres, o sufres porque defraudas a los que te quieren.
Ninguno de nosotros es libre. Solo la soledad absoluta te hace libre. Cuando el amor no te ata a nadie. Solo entonces puedes ser tu mismo. Pero ¿quién querría algo así?
Ahora tengo problemas en casa. Nunca me han querido como soy realmente, porque nunca lo han sabido. Solo yo lo se, o quizá ni siquiera yo. Pero hasta conmigo misma tengo que cumplir. ¿Y para qué?
Las emociones me hacen sufrir. Lucho contra la culpabilidad, contra la impotencia. Lucho contra un día a día difícil. Porque la convivencia lo es. Parece que nos ofuscamos y no solo no nos comprendemos, sino que nos complacemos en ello, viviendo en medio de una guerra. Pero si solo algunos de nosotros pretendemos cambiar, la solución es imposible. Todos tenemos que poner de nuestra parte. Olvidar la rabia que todos llevamos dentro. Todo el rencor acumulado. Parece que no, pero nuestra memoria tiene un apartado de "daños causados por los más queridos" y a veces acuden a tu boca rencillas pasadas, cosas que han pasado a formar parte de tu vida, pero que te hacen daño.
No quiero ser un felpudo. Quiero ser valorada, no solo querida. Quiero respeto.
Yo soy la primera que meto la pata. Y el orgullo hace muy difícil que reconozcamos nuestros errores. Pero si lo hacemos todos...

martes, 18 de mayo de 2010

Pepe Blanco, dimisión

Querer engañarnos tratando de hacernos ver cuan sociales son las medidas planteadas por el Gobierno para bajar el deficit, cuan solidarias, supone llamarnos tontos delante de nuestras propias narices.
He oído decir que la presencia de Pepe Blanco, el pasado sábado, en un programa de gran audiencia televisiva -la Noria, Tele 5- fue un un ejercicio de valentía. En él, nuestro excelso ministro de fomento, hizo un ejercicio didáctico digno de un parvulario o de una dictadura, elijan.
Con una voz alta y clara y mirándo a los ojos de los televidentes tras la cámara, nos hizo ver lo ignorantes que somos, que ni siquiera sabemos lo que nos conviene. El nos lo dijo. Nos explicó que el Gobierno ha tomado esta medidas "sociales" porque eran imprescindibles. Pero que no nos preocupemos, que no pasa nada. Ellos nos cuidan.
Pero sin embargo, no nos explicó porque estas medidas no eran imprescindibles hace dos semanas, por ejemplo, antes de que los buenos colegas europeos de nuestro Zapatero -los de más peso, al menos- y Obama se las dictaran y exigieran.
Cualquier persona podría ver que para tocar el gasto se puede ahorrar en subvenciones a numerosas instituciones y empresas relacionadas con la sanidad y educación privada, a colectivos dudosos o inútiles, algunos de ideologías cuestionables... y en cositas tan del gusto de los poderosos -cuanto más de medio pelo mejor-  como los privilegios: coches oficiales con chofer, viajes, comidas y cenas en los mejores restaurantes, y estética, mucha estética -me refiero a los retoques de imagen del propio Gobierno-,... y se puede, sin duda, ahorrar mucho en sueldos de altos cargos, diputados, concejales, alcaldes... Todos aquellos que son cabeza de ratón. Ah, y se me olvidaba, ¡lo que podríamos ahorrar en asesores!
No se, creo que todo tiene un orden, primero las personas y primero los que menos tienen. Es curioso que estas medidas sociales, tan solidarias, no toquen a los ricos. Bueno, solo si son funcionarios o pensionista. No se si habrá alguno.
Sin embargo, Pepe Blanco nos lo explicó todo bien, solo que yo no me enteré. Es fácil, como ese señor al que tuvo que explicar que las pensiones no bajan, que se quedan igual. Que susto.
No soy funcionaria ni pensionista. Pero soy parada. El 3 de junio se me acaba la prestación. En dos años no he recibido ni una sola oferta de trabajo. Solamente me han llamado para asistir a cursos que ya había hecho -bueno había algunos de soldador o encofrador que no- y paripés de citas para prepararme psicológicamente para las entrevistas de trabajo que no he tenido. Estas empresitas nacen de esos chanchullos de subcontratación de empresas que hace la Comunidad de Madrid y que nos cuestan tanto dinero que va a parar a manos privadas. Si sirvieran para algo... En la última me dieron unas fotocopias para rellenar encuestas por Internet. No se gana dinero, pero te dan puntos para concursos.
Tengo 53 años, mujer... en este mundo laboral que han construido, ¿quién me va a querer?
Pero bueno, espero que Pepe Blanco, que al parecer tiene aspiraciones de sustituir a Zapatero, me lo arregle. U otro cualquiera.
Pero que no me tomen por tonta. Que me fijo, y veo que todos hablan igual y dicen lo mismo. Que casualidad, el mismo tono didáctico en todos. Que pena.
Yo he votado siempre socialista. Ahora pienso abstenerme. Aunque los temo, ni siquiera me preocupa que gobierne Rajoy y la panda del Gurtel. Lo que más me preocupa es oír a Mª Teresa Fdez. de la Vega, a José Antonio Alonso -cuanto más confiabas más te defraudan-, a Salgado, al ínclito Pepe o a la insustancial Leire -que poca verdad hay en toda ella- el mismo discurso, el de !que tontos sois, que no sabéis lo que os conviene!
Mientras, los buitres empiezan a rondar al propio Zapatero, en un partido en el que huele a rancio, porque aunque se renovó la primera línea los de siempre siguen en el mismo sitio. Y lo que más duele, esos renovadores ilusionantes de la primera fila, se agarran ahora con todas sus fuerzas a sus sillas, dispuesto a decirnos cualquier cosa por permanecer en ellas.
El sábado, he de confesarlo, solo resistí unos minutos el discurso de Pepe, porque me dio náuseas. Náuseas de su falsa humildad, de su falsa mirada solidaria que trataba de llegar a nuestros ojos a través de las cámaras, náuseas de su voz, de su discurso mentiroso... Cobarde.
Pepe Blanco y sus compañeros de Gobierno son cobardes, porque no supieron enfrentarse a la verdad y ahora han obedecido la voz de su amo sin pestañear, mientras pasaban por encima de todo aquello que nos habían contado antes. Y más cobardes aún porque no tocan al rico, ni al poderoso: bancos,grandes constructoras agazapadas esperándonos, petróliferas, telefónicas, energéticas... solo al´trabajador, tan controlado... ¡que sigan vendiendo coches!
Pero las perspectivas son estupendas. Somos un país en la cumbre. En la cumbre de los problemas económicos y laborales, hasta tal punto que parecemos -cuanta grandeza- capaces de desestabilizar a Europa y en la cumbre de los países democráticos que inhabilitan a los jueces que investigan los crímenes franquistas. No somos garante de la democracia, sino de la impunidad franquista.
A veces me parece que vamos para atrás. Espero que Pepín me lo explique.

jueves, 13 de mayo de 2010

Zapatero dimisión

No voy a entrar en nada más que en una consideración. Durante dos años, después de las últimas elecciones generales, he estado oyendo al Sr. Rodríguez Zapatero decirme una serie de cosas, explicarme una serie de conceptos que yo he creido, e incluso, he defendido ante terceros.
Ayer me dijo que toda la seguridad que mostraba, todos sus planes sociales y económicos para salir de la crisis eran falsos. Porque lo que tiene que hacer para intentar arreglar las cosas es recortar gastos de los de siempre. La situación puede ser muy grave, pero las ayudas llegan a los bancos y a los grandes empresarios. Y al ciudadano normal que le zurzan.
Cómo soy de izquierdas y votante socialista me creo en el derecho de pedir la dimisión de un Presidente del Gobierno español que ayer tuvo que seguir las órdenes de Obama y de sus colegas europeos. Y doy gracias porque no estemos solos.
Y pido, que con el Presidente, dimita todo su equipo, desde el primero hasta el último diputado y senador, nacional, autonómico, europeo, concejales, alcaldes, los comités del partido... Que se vayan todos y cuando se haya limpiado todo con bien de lejía, se haya logrado desincrustar de sus sillones a esos que han vivido toda la vida de lo mismo -en Madrid tenemos muchos ejemplos-, habremos conseguido dejar todo vacío de intereses personales, de egos, de guerras por el puesto, de líderes prefabricados por si mismos y por cuatro amiguetes del partido que esperan colocarse al amparo de su amigo encumbrado, de cadáveres de gente válida que no hacen la pelota ni buscan el enriquecimiento personal...
Esto no es demagogia.
Yo no hablo de que vengan de otros partidos a hacerlo mejor, ni de que haya elecciones. No, yo quiero que dimita el Sr. Zapatero y que otro socialista, no involucrado en este desastre del seguimiento de la crisis, sea Presidente.
Porque después de lo de ayer, si todo sigue más o menos, no voy a volver a votar en ninguna elección, y espero que muchos me sigan.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Estoy harta

Lo estoy. No se si será un antidepresivo que he dejado de tomar o simplemente la vida. Pero hoy -y ayer...- me siento harta de aguantar las palabras mentirosas de los políticos, sin ir más lejos, o de las televisiones interesadas que tratan de crear opinión, o de la prensa que se mueve según manda el patrón.
Estoy harta de tener que pasar de aquello que solucionaría todo. El sentido común. Por ejemplo:
Es de sentido común que todos tengamos un hogar y no haya gente que viva en la calle
Que todos tengamos lo suficiente para subsistir, al menos
Que todos recibamos educación y asistencia sanitaria
Que todos los hombres y mujeres somos iguales
Que no debemos ser unos siervos y otros amos
Que todos necesitamos a los demás
Que los ladrones, violadores y asesinos estén presos
Que la policía te guarde, no te acose o te apalee
Que la política no debe ser una carrera para "toda la vida"
Que los jueces no son omnipotentes
Que los ricos paguen más impuestos que los pobres
Que la especulación no es un modo de vida
Que los niños sean protegidos por todos
Al igual que los ancianos
Que las mujeres no deben ser víctimas de sus maridos
Que los hijos no deben ser víctimas de sus padres o de sus maestros
Que cualquier religión debe dar, no solo recibir
Que cualquiera es inocente mientras no se demuestre lo contrario
Que el que abusa de los niños o de los ancianos debe pagarlo
Que el que roba debe devolver el dinero
Que el que lo hace mal debe irse y dejar su sitio a otro
Que la edad no es una etiqueta que te invalida
Que la ignorancia es imprudente
Que la educación es lo único capaz de arreglar nuestro mundo en un futuro
Que nadie debería morirse de hambre o de sed
Que todos deberíamos poseer la palabra
Que los privilegios deberían ser para todos o para nadie
Que en las calles no deberían existir cámaras de vigilancia "para todos"
Que la autoridad se gana, no se otorga por ley o costumbre
Que el trabajo no siempre dignifica al hombre, sino muy al contrario
Que el empresario NO se juega su dinero por los trabajadores
Que...
Y tantas cosas más. Probad a hacer vuestra lista, será larga, pero veréis que las cosas no son tan difíciles si no pretendes hacerte rico quitándoselo a otros, aplastar al que piensa distinto de ti, ser mejor y tener más cosas que tus vecinos, olvidarte de que existen niños que mueren de hambre, que la tierra da frutos, no pelotazos inmobiliarios...
Pero estamos inmersos en un mundo de reglas que se contradicen y que tienen como objetivo dejarnos indefensos ante los poderes legislativo, ejecutivo y judicial y sobre todo el económico. No somos nadie uno a uno y en todo momento, se trata de que no nos unamos. De aplastar nuestra iniciativa y nuestras ideas sencillas, nuestro sentido común. No vaya a ser que algunos de nosotros, idiotas, nos pongamos a la tarea de cambiar las cosas...

sábado, 24 de abril de 2010

Justina

Justina camina por la calle Mayor. No sabe si la baja o la sube y le da lo mismo. Al fin y al cabo hay una calle Mayor en todas las ciudades y nadie sabe si suben o bajan bajo los pies presurosos de Justina.
Justina no tiene suerte. No la ha tenido nunca. No la tuvo para nacer, ni para estudiar, ni para enamorarse, ni para crecer, ni para tener a sus hijos, ni para...
Ni siquiera tuvo suerte para no ser Justina.
Esa mañana a Justina le da lo mismo hacia donde va. Solo camina porque no puede hacer otra cosa, no cabe otra cosa en su cabeza que caminar sin tino.
Que más da. No hay nada allá de donde viene. De donde viene no tienen nada para Justina. Ya no.
Justina ha perdido esta mañana todo lo que era. Todo en lo que creía. Lo ha perdido en su casa. Delante de sus hijos. Justina lo ha perdido todo entre los muebles que compró en una oferta: por 1000€ te amueblan todo el piso.
Lo ha perdido todo entre las cortinas que compró en Ikea. Ya no tiene nada más que una pequeña conciencia de lo que no tiene. De lo que ya no es, aunque esta mañana aún lo fuera.
Justina siente el cuerpo vacío. Lo nota hueco. Sus orificios están abiertos y por ellos ha vertido todo lo que era. Desde esta mañana. En un solo rato, ha licuado lo que era y su líquido vital ha salido por esos orificios hacia las alcantarillas de la calle.
No tiene nada, no es nada, Justina es libre. Es libre ahora que ya no es nada. Pudo ser libre ayer, o hace un año. Pero la mala suerte ha querido que Justina sea libre hoy, hoy que la libertad no vale porque no hay de que escapar excepto de si misma.
Justina camina por la calle Mayor maldiciendo esa libertad. Su libertad le ha dejado sin casa y sin hijos. Su libertad le ha dejado sin futuro y sin los frutos de su vientre. Es libre para huir hacia ninguna parte. No hay huida cuando el monstruo está dentro de Justina. Ha ocupado el espacio vació y se ha adueñado de Justina. La libertad es su monstruo que come de la desesperación de Justina, la de la mala suerte, la que ya no es.
Esta mañana antes de ir a la calle Mayor, Justina era Justina, pero ya no. En solo unos momentos ha dejado de serlo. Ella y sus hijos. Ahora es ese cuerpo vacío lleno de monstruo que quiere gritar. Pero gritar, gritar... no puede. No tiene nada dentro excepto el monstruo y no puede gritar. Justina, grita por favor. Justina vuelve. Justina, no te vayas sin gritar, sin hablar al menos. Justina no tienes la culpa, tu solo eras esta mañana, tu y tus hijos hasta que te dejaron sin ser, a ti y a tus hijos. No puedes gritar. ¿Y llorar? ¿Puedes llorar Justina? Llora y limpia la calle. Aún tiene tu sangre y la de tus hijos. Aún el rojo inesperado llena tu calle. No la calle Mayor en la que ya no tienes nada. Sino tu calle, la de todos los días Justina. Justina llora y limpia la calle. Que no queden huellas Justina. Ofenden. Que no quede nada de lo que ya no eres, ni fuiste, sin darte cuenta. Justina qué de tiempo esperando para no esperar nada. Ya no espera Justina nada, ni en su casa, ni en su calle. Y no espera a nadie. En ninguna parte. Ni a sí misma ni a sus hijos. Esta mañana, cuando aún tenía un hombre e hijos.
Justina ya no tienes nada. Camina por la calle Mayor si quieres, no pienses, no llores, no grites, no puedes. Ya no puedes, es demasiado tarde. Esta mañana aún podías pero ahora no. Justina, tu monstruo vive, pero tu no. Tu no Justina, ¿es que no te das cuenta de que has muerto? Grita. ¿Es que no sabes que tus hijos han muerto? Llora. Y camina si quieres por la calle Mayor. Camina con tu monstruo dentro y con tu libertad enarbolada y roja. La sangre de tu cuerpo te ha hecho libre, y la sangre de sus cuerpos ha hecho libres a tus hijos. Pero todos estáis muertos. Acéptalo Justina. No podrás hacer nada más que aceptar que otra vez la mala suerte... Justina, tu mala suerte. Justina.
Justina, que esta mañana era y ya no es y tenía y ya no tiene. Justina, que ha manchado la calle de sangre. Que ha sido ejecutada por un juez y verdugo. Juez y verdugo siempre. En su casa, verdugo más que juez. Cada día verdugo. Justina ¿Que ha pasado? Justina explícate a ti misma que ha pasado.¿Donde están tus hijos? Tu verdugo está en la calle. En pie, junto a tu sangre. Tu sangre Justina. Tu hombre es tu vergudo. En pie mientras tus hijos están muertos y tú caminas por la calle Mayor sin saber si la subes o la bajas.
Te han matado Justina, esta mañana. En tu casa Justina, junto a tus hijos. Tu hombre Justina. Y muerta has salido a tu calle y te ha vuelto a matar. Otra vez tu hombre, otra vez tu, otra vez tus hijos y otra vez y otra.
Cada día te matan Justina. Y mueres sin saber que has hecho para morir. Y tus hijos mueren sin saber que han hecho. Y tu hombre te mata porque... No lo sabe, pero ¿que más da?, te mata, cada día te mata.
Justina camina por la calle mayor sin saber si la baja o la sube. No le importa, ni a ella ni a nosotros. Porque Justina está muerta. Puede caminar hasta el infinito por todas las calles mayores que hay en todas las ciudades. Puede caminar por el cielo y por el infierno. El infierno ya lo conoce. Ha vivido en el.
Todas las mujeres maltratadas viven en el.

martes, 23 de marzo de 2010

El loro

Se ha muerto el loro de mi tio, Beto. Ha sido de repente, inesperado y mi pobre tío aún no lo sabe. Está en Madrid unos días y cuando vuelva al pueblo de Segovia donde vive, se va a encontrar el panorama. En si mismo la muerte del loro no parece importante. Es una mascota querida  nada más y nada menos. Pero es que mi tio tiene noventa años. Perdió a sus padres, a sus hermanos, a su mujer y hace ahora un año a su hijo mayor. En su casa vivían mi tia, mi primo Mariano, él, su perro Mozart, y depués le regalaron el loro, cuando ya mi tía había muerto. De modo que a mi tio se le han muerto todos los que vivían con él, excepto su perro, también anciano.
La muerte del loro es como un golpe más que se suma a eso que llamamos "las cosas de la vida", a los duelos que se suceden y que a veces se amontonan unos sobre otros. Mi tio es fuerte y tiene al resto de su familia, su hijo, su nuera y sus nietos. Y nosotros, sobrinos y cuñados, solo tres, mi madre, mi tía Anto y mi tío Miguel. Pero no puedo evitar llorar cuando pienso en el peso que lleva sobre sus hombros y preguntarme si merece la pena vivir cuando has perdido tanto. Supongo que sí, a pesar de todo, por los que quedamos.

Hoy

Hoy se me ha hecho largo el día. No se porqué. Me he levantado a las 9, he practicado las rutinas de siempre y luego a la compra, la casa. Ya habré contado otras veces que soy ama de casa circunstancial y solo desde hace unos dos años. El tiempo que hace que estoy en el paro. De modo que más tarde he hecho la comida "a mi manera": un paquete de repollo limpio y troceado que he cocido con un bote de judias blancas. He hecho un refrito con pimentón y voilá. Después recoger, salir a comprar una cosas para casa, darme una vulta por la fnac y sacar a mi perra. La cena y ahora estoy en mi mejor momento del día, frente a mi ordenador, en mi mundo y en mi espacio. Pero estoy cansada. Hasta mañana.