miércoles, 20 de agosto de 2008

Pekín 2008 Día 11

Ya tenemos 9 medallas y estamos décimo terceros en el medallero. Pero no nos engañemos, por encima de nosotros, muy por encima, están los países de nuestro entorno: Gran Bretaña, que se sale, Francia, Italia… El escalafón sigue siendo el escalafón.
Nosotros hemos mejorado muchos, pero ellos también, siguiendo además una tradición que aquí hubo que fabricar. Tener a Nadal no significa ser los mejores del mundo a nivel deportivo.
Quizá nuestro problema, aparte del nivel deportivo, es que no tenemos la suficiente experiencia en competiciones –ignoro el motivo- pero hemos visto, sobre todo en atletismo, que nuestros deportistas se arrugan ante la responsabilidad. Pocos han dado todo su potencial. La mayoría se ha ido a casa sin sudar.
También me llama la atención la longevidad de muchos de nuestros deportistas. Quizá es que una vez que te sitúas, ser deportista es un chollo. Vemos a muchos de ellos que van por su 3ª o 4ª olimpiada. Eso significa muchos años de permanencia en la élite. No se que criterios siguen las federaciones –siempre sospechosas- o el COE para evaluar y permitir estas extensas carreras, que impiden la aparición de nuevos talentos. ¿Es transparente la política deportiva española de los organismos encargados de velar por los intereses deportivos?
¿A cuantos de nuestros representantes han eliminado en su primera actuación? ¿Nos disfrazamos de primera potencia llevando un montón de participantes que a la postre no tienen la menor opción? ¿Se pagan viajes de turismo? ¿Cuántos federativos han ido a los JJOO por la cara? ¿Y donde viven, como, cuanto cobran, como viajan?
En el desfile damos muy bien, alegres y numerosos, coloridos. Pero luego nos espera decepción tras decepción. Solo triunfamos en unos cuantos deportes. La natación, la gimnasia y el atletismo, las reinas de los Juegos, son deportes vedados a los españoles. Pobres resultados, a pesar de alguna medalla esporádica, anecdótica diría yo, aún siendo un poco cruel. Eso sin volver a hablar de los comentaristas que te cuentan la medalla antes de ganarla, haciendo su papel de gafe. Cuantas decepciones a causa de las falsas expectativas creados por estos pseudo comentaristas que se han aprendido la lección diez minutos antes de comenzar la retrasmisión. Vamos, como hacía yo en el colegio de pequeña.

Pekín 2008 Día 10

Qué lejos de los nacionalismos violentos y separatistas queda la utilización de las banderas en los Juegos Olímpicos. En manos de aficionados felices, que asoman sus caras extasiadas por encima de las telas ondulantes.
Son banderas que identifican, sí, pero que comparten la alegría del triunfo sin entrar en rancios orgullos patrios. Se convierten, simplemente, en su grandeza, en símbolos de hermanamiento deportivo que no hieren, sino que adhieren al resto de espectadores a la gloria compartida con los ojos llorosos.
La especie humana, todas las especies me atrevería a decir, necesitan pertenecer y las competiciones deportivas de este calibre nos permiten desplegar los símbolos sin acritud, sin arrojarla sobre el orgullo de los otros.
Hace apenas un mes, cuando la selección española de fútbol ganó la Eurocopa mi mayor satisfacción –compartida, lo sé- fue la desmitificación de la bandera de España como propiedad de la derecha, y del nacionalismo español. Unos y otros, en toda España, en las autonomías del norte y del sur, en las capitales y pueblos, los españoles perdimos la vergüenza de usar nuestra bandera, de ondearla entre risas y gritos de júbilo, no con la ferocidad de los que actuaban como propietarios de la enseña.
Nunca me han gustado los símbolos que separan, ni las fronteras que aíslan a unos de los otros. No me gustan nada –ni los entiendo- y me dan miedo los nacionalismos soberbios, egoístas e insolidarios.
Tampoco me gusta nuestra mascota, la Reina.

domingo, 17 de agosto de 2008

Pekín 2008 Día 9

Cuatro medallas más. Hoy ha sido un gran día. Una de oro y tres de plata. El miedo ha cesado en nuestros responsables deportivos. Ya tenemos coartada para la gloria, para el entusiasmo colectivo, para esta España que se les hace enorme en la boca, y amenaza con desbordarles.
Hoy es domingo y estoy "adomingada". Llevo todo el día durmiendo en el sofá y no tengo ni inspiración ni fuerzas para escribir frases coherentes. Mis ideas se van hacia la piscina, que me llama. Voy a ganar unas cuantas medallas olímpicas en mi jardín.
Feliz tarde.

sábado, 16 de agosto de 2008

Pekín 2008 Día 8

Han sucedido dos acontecimientos que los medios de comunicación seguro relacionarán. Estoy escribiendo a las 17:47, por lo que no he tenido tiempo de comprobarlo, pero lo haré.
Hemos obtenido la segunda medalla de oro a la vez que la Reina ha comenzado a ver las competiciones. Se ve que se han turnado los Príncipes de Asturias con la Reina y la Infanta Cristina y su marido, el avispado Urdangarín. Ahora resultará que la Reina ha sido el talismán. Joan LLaneras, triunfador en la pista de ciclismo ha sido el objeto al que Su Majestad ha otorgado su real buena suerte. También ha estado viendo a Anabel Medina y Victoria Ruano, que se han clasificado para la final de tenis femenino parejas. Otra medallita. Ayer Nadal estuvo solo, pero supongo que él es tan bueno que no necesita a nadie. Me encanta. Parece humilde y lucha por todas las bolas. Y es del Madrid. Tiene 22 años y es una de nuestras estrellas deportivas, junto con Fernando Alonso y Pau Gasol.
Por fín otra medalla de oro y de nuevo en ciclismo. Aunque la sombra del doping planea sobre los ciclistas españoles creo que todos los deportista utilizan las mismas armas. Quizá alguno se pase y en ese caso entra en el abismo de la vergüenza hasta que acaba su sanción. Después parece que no hubiera pasado nada. El doping es de tramposos, y de personas que son presionadas hasta límites insospechados por sus entrenadores, médicos, patrocinadores, etc.
En deporte, el que esté libre de culpa, que tire la primera piedra.

viernes, 15 de agosto de 2008

Pekín 2008 Día 7-2

No pensé que tuviera que escribir esto, pero los resultados en las distintas pruebas de natación me han confirmado una gran noticia. Ningún español se ha ahogado.

Pekín 2008 Día 7

Durante muchos años se luchó por las libertades civiles en un mundo que hoy acepta sin problemas la presunción de culpabilidad, los chequeos y abusos en los aeropuertos y la petición de documentación en las calles. Tienes que demostrar a cada paso que eres tu y que eres inocente, pero siempre pende sobre ti la sospecha de que no lo eres. Los cuerpos de seguridad, cada vez menos preparados, pero cada vez -o cómo siempre- con un poder contra el que no puedes luchar. El de la porra, la pistola, el miedo, la coacción y la ley. Ahora las calles se retrasmiten en directo en la mayoría de las ciudades del llamado mundo occidental y supongo que también en las de las potencias orientales.
Durante muchos años se ha luchado por la dignidad del trabajo, por la igualdad de oportunidades, por el equilibrio social, por la seguridad, contra el abuso y por la posibilidad de compaginar tu vida personal con tu medio de vida. Hoy en día las empresas se hacen "familiarmente responsables" y te cuentan milongas sobre el fomento de la igualdad, el cuidado de la maternidad, el salario justo, la responsabilidad compartida, el control del acoso, etc. Y sin embargo el empleo es cada vez más precario, el abuso ante la necesidad crece, los empresarios amplían los horarios -aunque no sea oficialmente- y la UE quiere ampliarlos oficialmente. Ya no importan las luchas sindicales, ahora importa la subsistencia, volvemos al principio.
Y me diréis qué que tiene esto que ver con Pekín. Pues muy sencillo. Es otra de nuestras pérdidas. Durante el tiempo de vida de la televisión, las cadenas han intentado ofrecer la noticia lo más cercana posible en el tiempo al suceso, hasta llegar a los directos. Desplazamientos de las unidades móviles, satélites... todo está preparado para ofrecernos la información en el momento en que se produce, en cualquier lugar.
Pues no, este avance, no cuenta para TVE, que en sus canales TVE 1, La 2 y Teledeporte emiten programación sobre las olimpiadas según su interés particular, o su baremo de interés. No se quién decidirá, pero me parece un atraso, y un engaño, porque no informan en ningún momento de si los hechos se están produciendo y retrasmitiendo en directo o no. Ya me ha pasado varias veces estar emocionada viendo un partido, o una competición, cambiar de canal y enterarme del resultado. Tampoco dan información sobre la programación del día, como si esperaran a ver que está más emocionante. Creo además que el resto de cadenas españolas sigue la misma táctica. Las retrasmisiones deportivas se graban y se emiten cuando interesa publicitariamente. el problema más grave, como ya he dicho, es que no te informan de ello. Te engañan por omisión.
Si la programación de los Juegos es tan intensa que se solapan actividades importantes tienen canales distintos donde emitirlos, o pueden diferir las competiciones menos importantes -este criterio puede ser subjetivo, pero en España existe estadística de los deportes preferidos- y emitirlas inmediatamente, pero sobre todo, anunciando este hecho.
Bueno, me voy a ver la tele, que están retrasmitiendo en Teledeporte una emocionantísima final de tiro: varios hombres tumbados en el suelo, pertrechados como si estuvieran en Siberia, con un post-it sobre uno de los ojos, y apuntándome con un fusil tremendo directamente entre los ojos. Que pasión. Ah, y en la 1 de nuevo halterofilia. Qué mañana más deportiva. Menos mal que ha empezado el atletismo.

jueves, 14 de agosto de 2008

Pekín 2008 Día 6

Hoy está nublado en Madrid y en Pekín llueve a cántaros. En cierta forma me consuela ver la lluvia aunque sea por televisión. La extraño y la añoro. Me gusta la lluvia, que ensancha mi corazón melancólico.
En Pekín han extendido plásticos, lonas, han regalado chubasqueros de colores, han cubierto todo lo posible, pero la naturaleza no permite el desarrollo normal de las actividades. Hace bien, como si hiciera una huelga, la lluvia se convierte en el contrario que entorpece y lucha contra la hipocresía, contra el cambio climático, contra el calentamiento global que se produce rápidamente.
Que a gusto estamos en nuestras casas, coches, oficinas: los dioses calefacción y aire acondicionado nos protegen. Pero como en todos estos casos, ni hay energía para todos, ni es una solución al alcance de todos. Dentro de unos años estos serán lujos imposibles, tal vez como el agua del grifo o la brisa del mar.
En China saben mucho de diferencias. En una población de más de 1.300 millones de habitantes, en una extensión de 9.596.960 km2 (España tiene 504.782 km2) las diferencias de renta percápita, de servicios de todo tipo, de bienestar social, son tremendos.
Sin embargo, sus atletas copan el medallero, se lucen en todos los deportes, hasta en aquellos en los que nunca habían destacado. Han preparado estas olimpiadas como un verdadero escaparate. El problema es que solo enseñan lo que les interesa, aquello que legitima su forma de gobierno y a sus dirigentes.
Nosotros también estamos nublados. El equipo olímpico español se lame las heridas de los cuartos puestos mientras piensan en argumentos que nos expliquen lo que está pasando si se confirman los malos resultados. El miedo empieza a correr por las venas de los dirigentes deportivos que tal vez teman perder sus posiciones de privilegio. Esos puestos que nadie sabe donde se logran, pero que algunos consiguen para toda la vida. Debe ser cosa de la sangre azul de la clase y el dinero.
Pobres mortales, nosotros, sin medallas y sin chofer. Mañana será otro día. Aún nos queda Nadal.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Pekín 2008 Día 5

Nos deshinchamos como un globo. No hay más medallas. Cada vez queda más lejos el oro y el bronce de los primeros días. Volvemos atrás. La euforia da paso a ese sentimiento de injusticia que nos hace perder cuando merecemos ganar. La mala suerte, los jueces... Cualquier alternativa es válida. Pronto saldrá el PP diciendo que todo es culpa de Zapatero. Hace un par de días que no salen ni los príncipes.

Por lo demás todo es estupendo. Deporte de alto nivel para hartarse. El problema es que no conozco a los participantes. Solo a dos o tres y las competiciones tienen un interés menor. A mi me gusta ir a favor de alguien, o mejor aún, ir en contra. Es mucho más divertido y más amplio. Me pasa con el Barcelona. Siempre quiero que gane el otro.

La decepción pues, cunde. La verdad es que somos buenos y obtenemos buenos resultados. Quizá la medalla es la catapulta a la gloria, pero el deporte, como ya hemos dicho, necesita de todos, de los ganadores y de los perdedores. De los soberbios, y de los humildes, sobre todo de los humildes.

Pobres Príncipes, sin trabajo no pueden legitimar su estancia en China, parece que están de vacaciones en vez de en misión oficial de mascotas.

Hasta mañana.

Pekín 2008 Día 4

Ya ha ocurrido. Me he olvidado de escribir la crónica de ayer, y tengo que escribirla a primera hora del día 5. Pero en realidad da igual. Las Chinas siguen haciendo piruetas en la pantalla y yo no me entero. No retengo los nombres ni las caras. Y los uniformes, excepto el chino, que yo siempre confundo con el español (por rojo), no son facilitadores de la identificación: tantos países, tantos uniformes sofisticados, tan pocos colores en el espectro.
Hoy apenas he visto momias o dobles de personalidades. Se ve que solo aparecen en las finales mediáticas y ahora hay muchas eliminatorias. De todas formas he vuelto a ver al franquista embalsamado reconvertido en espíritu y estandarte olímpico. El Sr. Samaranch sigue en los primeros asientos de las tribunos, espacio vedado para los mortales como nosotros. Tampoco tendremos nunca coche oficial y chofer. Resignémonos.
El día de la inauguración, si vi a Putin (con el mando a distancia de la guerra de Georgia) a Bush, con su mujer despeinada, ambos muy deportivos. Estaban allí todos los príncipes y principesas que alimentan los sueños del proletariado. Elegantes, y sin sudar. No se si serán los genes de la sangre azul, o que la tribuna tenía aire acondicionado.
Nuestra parejita siamesa está por allí. Como ya os dije van con el uniforme oficial español, los dos iguales, cada día alterna la diversa ocupación: blanco y rojo, rojo y blanco. Si no los conocéis, os diré que son un hombre alto con cara de bobalicón y una mujer bajita y muy delgada con cara de enterada. Ella no habla, el tampoco, pero tiene asignado el papel de portavoz de la pareja. Y su discurso es claro: España, España, España, la familia real con España, la familia real que da suerte a España, la familia real que es deportista y estupenda, y lo satisfechos que estamos todos los españoles que los vemos por la tele de que ellos sean nuestros príncipes y de las medallas que ganamos en Pekín.
Claro que empiezan los nervios. Día 4 y dos días sin medallas. En fin. Voy a ver a las chinas saltando, que son verdaderamente impresionantes.

lunes, 11 de agosto de 2008

Pekín 2008 Día 3

Solo han transcurrido tres días y me pregunto si resistiré este empacho de deportes y deportistas, más aún cuando me pierdo en programaciones nunca anunciadas y con comentaristas que parecen enemigos de los deportes que trasmiten y que no dan una. La verdad es que en este entorno polideportivo hay que tener gente que domine cada deporte, y eso supondría una plantilla demasiado amplia. Pero cualquier persona atenta, no entendida, solamente pendiente de las retransmisiones encontrará numerosas pifias en los comentarios, desde no callarse cuando deben, errar en la interpretación de las actuaciones, gafar a los deportista, hasta sufrir episodios histéricos cuando surge posibilidad de medalla para un español. Entonces las televisiones despliegan sus emisoras móviles en los domicilios de los protagonistas, en el bar del pueblo, en la escuela... Es el espectáculo casero que gusta en el medio audiovisual.

Los héroes duran poco. Tenemos el ejemplo de los ciclistas, o del campeón de waterpolo Jesús Rollán, o de numerosos gimnastas de la élite de la Europa del Este. Gente destrozada por el doping, por el sufrimiento psicológico derivado de la vuelta al mundo normal y por los padecimientos físicos provocados por los esfuerzos a los que sus cuerpos fueron sometidos. O por el exceso de presión y responsabilidad. Ya hemos comentado en anteriores crónicas que el deporte no es este afán de superación superhumano promovido por las primas económicas de los grandes patrocinadores.

Mañana dedicaré mi crónica a esa extraña pareja, hierática, que disfrazada, no se porqué, con el uniforme oficial de la delegación española, aparece cuando hay que felicitar a alguien, incluso, como ocurrió ayer con Samuel Sánchez, aunque no sepan quién es y se equivoquen al otorgar la felicitación (se tiraron a por Valverde).

Os dejo hasta mañana, vuelvo a la lucha, cansada, aplastada contra el suelo después de visionar unas eliminatorias de halterofilia. Esta noche meditaré sobre las virtudes de la práctica de estos esforzados ejercicios.

domingo, 10 de agosto de 2008

Pekín 2008 Día 2

Hoy casi me olvido de escribir mi crónica personal. Y eso que solo van dos días. Pero la verdad es que he amanecido a las cinco de la mañana para ver lo que echan, porque ese es el tema, no importa lo que tu quieras ver, la programación la imponen los enterados de las televisiones, con lo cual hay deportes que ni siquiera aparecen en las pantallas. O te echan lo mismo en dos canales de TVE, la 2 y Teledeporte. He comprobado también que en TVE no emiten en directo prácticamente nada, y no te informan de ello, con lo cual puedes estar viendo emocionado una final que ya se ha producido. El problema es que si pongo Eurosport me entere del resultado.
Hoy hemos ganado otra medalla, bronce en espada (esgrima) un deporte que casi ni conocemos, pero José Luis Abajo, Pirri, ha obtenido un triunfo que ha pintado las pantallas de todos los canales de extraños austronautas conectados por una cable a no se sabe donde, y con una espada con una bolita en la punta. No me gustan las armas, menos aún en el deporte, aunque sean seguras. Al menos ahí no matan, pero forman parte de la cultura universal guerrera del hombre. Disparamos o embestimos contra todo, dianas, platos, animales y si se tercia, contra los otros hombres.
Mañana no me pienso levantar tan temprano. Si acaso, veré algo en la cama. Al final, si me levanto tan pronto, me duermo en el sofá. Y seguir entre sueños a las componentes del equipo chino de gimnasia, todas iguales, es harto difícil.
Hasta mañana.

sábado, 9 de agosto de 2008

Pekín 2008 Día 1

He estado esperando la celebración de las Olimpiadas, porque me gusta el deporte, me gusta el espíritu olímpico (aunque tan deteriorado y minusvalorado) y me gusta la juventud que se divierte. Supongo que unos Juegos Olímpicos tienen dos tipos de participantes: el montón, que no aspira a medallas ni a diplomas, pero que son la compañía indispensable que les permitirá, a los elegidos, sobresalir. Y por otro lado, estos elegidos para la gloria que se subirán en un podio que significa, o debería significar, lo mejor del deporte, de la juventud y del esfuerzo limpio y personal.
Hoy en día, quizá desde que volvieron a celebrarse estos Juegos, el deporte solo es una parte de esta celebración. Los intereses políticos cogen a estos deportistas como escaparate de sus éxitos y esto significa que en muchas ocasiones se pasa por encima de la ética deportiva, de la ética símplemente. El padre de los Juegos Olímpicos modernos, Pierre de Coubertin, resumió el espíritu olímpico en estas dos frases, aplicables a la vida en cualquier ámbito: "Lo importante en los Juegos Olímpicos no es ganar sino participar." y "Lo esencial en la vida no es vencer sino luchar bien."
Pero los estados, lo políticos que se arraciman en las fotos con los triunfadores, los representantes más presentables de las vetustas monarquías europeas a los que la televisión enfoca cuando el éxito se produce, no están interesados en el deporte, ni en lo que este debe significar para el desarrollo humano, para la formación identitaria de nuestros jóvenes. Solo les interesa la parte que puedan reconocer como suya en los éxitos, que se reparten como aves carroñeras, dejando muy poco al deportista.
No obstante, el sueño olímpico sigue en las mentes de muchos de nosotros y es bello contemplar el esfuerzo sobrehumano y la alegría infinita que muestran las caras de los participantes y las lágrimas que se derraman en los podiuns.
Hoy hemos ganado una medalla de oro, en ciclismo. Samuel Sánchez, a quién pocos conocíamos fuera del ámbito ciclista nos ha hecho emocionarnos y llorar con él. Y con sus compañeros. La generosidad permite alegrarse del triunfo de un compañero como si fuera tuyo. Pero el sueño olímpico es el triunfo de todos los que han intentado estar hoy allí.

domingo, 27 de julio de 2008

Minimalismo cruel

A veces me levanto al baño por las noches. Me siento en la taza, y justo enfrente, en la parte baja del radiador, hay una pequeña telaraña y una arañita. Nunca veo infortunados insectos que queden adheridos a la tela. No se de que vive la pobre araña. A veces la soplo y ella se refugia tras el radiador y otras veces simplemente la miro. Probablemente aún viva porque no me llega el pie cuando estoy en la taza sentada. Sino, probablemente, ya estaría muerta.
Es tan pequeña que no la hemos cazado con la escoba ni la fregona. Yo la dejo vivir.

He decidido que la mataré antes de volver a Madrid, a finales de agosto.

Radoban Karadzic

La detención de este magnicida pone de manifiesto dos problemas endémicos de los seres humanos.
1) Que todos somos iguales, o casi. Que puestos en una situación determinada seríamos capaces de hacer lo mismo que este hombre, o de, al menos, como tantos hicieron, cerrar los ojos al horror. Si los muertos no son nuestros podemos aguantarlo, podemos vivir como si las cosas no pasaran. Podemos llorar un poco, horrorizarnos y seguir con nuestra vida normal, tomar el aperitivo y ver el partido de la tarde. Aquí, los domingos, son domingos, no otro día más en la condena que es la vida para muchos de nuestros congéneres.
2) Que estamos dispuestos a ver las cosas según nos conviene, en cada caso, y que somos capaces de olvidar si lo que ganamos es suficiente. No nos preocupa demasiado nuestra conciencia, se la puede acallar con el poder o el dinero. Los intereses son los que conforman nuestro mundo ético.
Tal vez hoy no tenga un buen día. En realidad, se me ha desprendido una persiana y soy incapaz de arreglarla, mañana llamaré a un especialista.

sábado, 5 de julio de 2008

Julio

Hoy es 6 de julio. Los principios de los meses de julio desde hace 7 años me dan miedo. Porque el día 8 es el aniversario de la muerte de mi padre, de mi muy querido padre. El tiempo lo cura todo, es verdad, pero las cicatrices quedan y en algunas fechas señaladas parece que el tiempo retrocede y vuelves a vivir los terribles momentos, el dolor del adiós impuesto. Siete años ya. Yo no he olvidado tu cara, ni tu voz, ni tus ojos. No he olvidado nada de ti. Ni quiero hacerlo papá. Esparcimos tus cenizas en el lago en que tanto te gustaba pescar y ahora se que hubiera querido poder ir a verte a algún lugar. La alternativa no es gran cosa, un nicho en un cementerio, pero quizá eso me hiciera sentir que me queda algo físico de ti. Pero aún conservamos parte de tu ropa y tus objetos personales y a veces los toco. Y guardo un pañuelo del cuello en una cajita, con tu olor aún. Papá necesitaba esto, necesito aún llorar por ti algunas veces. Papá, te quiero.

martes, 3 de junio de 2008

Los sauces

Creía que no podría resistirlo más. El viento agitaba los sauces junto a la ventana. Mario leía el periódico sentado en su sofá. La habitación estaba oscura y solo la luz de la lámpara de mesa iluminaba el área donde estaba mi marido. Yo me encontraba enfrente, simulando que miraba la televisión. Tenía incluso un rictus en la boca, como si sonriera por las simplezas que se decían. Pero en realidad le miraba a él.
¡Que importante se sentía en su trono, en su espacio!. No hablábamos, como siempre. Cuando acabara de leer querría cenar. Con una mirada me daría la orden y yo como un cordero la seguiría. Luego a recoger y a la cama, sin mirarnos, sin hablarnos.
Hoy es lunes. Ha amanecido nublado. Me gusta. Este ambiente gris y apagado entibia mi corazón. He decidido no esperar más, hoy es el día. El sol calentará tarde o temprano la mañana de modo que me vestiré de primavera, con colores claros. Necesito coraje para ofrecerme a él, para proponerle la locura de compartir mi vida.
La agencia está cerrada aún. Son las 10 menos 10. Paseo arriba y abajo por la acera de enfrente. No tengo valor para esperarle en la puerta. No se siquiera si entraré. Al fin le veo, viene con una mujer. Cuando llega a la puerta se besan en la boca y se despiden. Mi mundo se hace trizas.
He entrado en un bar a tomar un café. Necesitaba sentarme y pensar, repasar lo que he visto y encontrarle algún sentido. El me quiere, me lo dicho cada vez que hemos hecho el amor y cada vez que me ha follado en la trastienda, a mediodía, mientras cerraba para comer. Y me lo ha dicho con sus ojos ardiendo. Y al oído, con sus labios junto a mi mejilla. Mentiroso.
Le conocí en su agencia un día de mayo. Entré a preguntar por un viaje que nunca haría. Mi marido y yo nunca vamos a ninguna parte. Pero a mi me gustaba inventarme planes de vacaciones. Le pregunté por algún destino exótico. Vi que se llamaba Pedro en una plaquita que llevaba sobre el bolsillo de la camisa. Pedro Jazmín. Que apellido tan cursi.
Pero me miró y vi en sus ojos la mirada de un hombre interesado. Y yo, que no intereso a nadie, le seguí el juego. Coqueteamos como dos chiquillos escapados de la escuela. Era el peligro, lo prohibido. Era mi deseo y su deseo, encarnecido de pronto. Solo un hombre y una mujer sin ninguna pregunta. Por mi vientre corrió como la pólvora una sensación quemante, hasta mi sexo, que me hizo apretarme contra la silla. El se dio cuenta y mis ojos se ahogaron en los suyos. No hubo disimulos, ni dudas. Como en un sueño me cogió de la mano y me condujo a la parte trasera de la agencia, a una salita tan pequeña que solo cabía un sofá y una mesita de salón. No necesitamos más.
Pedro me apretó contra la pared y me beso hasta ahogarme en su saliva y en su aire. Me abandonó un momento y cerro la puerta exterior. Sin palabras volvió a mi y sin palabras me bajó las bragas, y sin palabras me introdujo su sexo. Fue una batalla corta, pero sangrienta. Cuando acabamos, sin palabras, me coloqué la ropa y me fui.
Por la tarde llegó Mario a casa. Y yo le miré como si hubiera ganado la guerra y el fuera el perdedor. Sentía todavía el roce del sexo del extraño que me había follado, su líquido, que inconscientemente había derramado en mi. Pero no me importaba. El futuro y el pasado no me importaban, porque me sentía libre. Mario no tenía ni idea, pero era un maduro, egoísta y orgullosos hombre engañado. Su posesión compartida, manoseada por un desconocido, perdida entre los gemidos de otra boca.
Esa noche me acosté pensando en ese momento de locura, deseando de nuevo al extraño, emocionalmente para sentirme deseada, mujer e intelectualmente para seguir perpetrando el agravio en mi marido, en mi santo marido.
Estuve dos días resistiendo el deseo de volver. Pero lo hice. Al tercer día mis pies se dirigieron sin yo notarlo a la agencia. Allí estaba Pedro, atendiendo a una pareja. Me senté a esperar frente a él. Mientras les atendía me miraba de vez en cuando y yo abría mis piernas para que sus ojos horadaran mis secretos. Era suya. Estaba allí para él.
Cuando nos quedamos solos ocurrió los mismo otra vez. Otra vez los besos, las bocas comiendo, los sexos pegados, las manos hiriendo. Nos mirábamos a los ojos. Pero no hablamos.
Estuvimos así durante dos meses. Yo iba a verle en la hora de la comida y el me esperaba ardiendo. Cada vez más abierta al delirio, cada vez menos cauta.
Mario, mi marido, comenzó a notar mi cambio. Mis arreglos, mis cuidados, mis sonrisas sin dirección, mis descuidos con él. Ya no tenía miedo a su indiferencia, ni a la soledad. Ya no estaba sola. Aunque solo tuviera sexo con Pedro, llenaba todo mi mundo. No necesitaba nada, porque estaba saciada.
Una noche Mario me violó. Perdió su indiferencia y me interrogó. Yo no le contesté. Ni asentí ni negué que le engañaba. Le dejé hablar, gritar. Nunca le había oído hablar tanto, ni ser tan expresivo, aunque la mitad de sus palabras fueran puta. Cuando se le agotaron los gritos, las frases hirientes, me pegó. Su bofetada impactó contra mi cara con la fuerza incontenible del odio y la rabia. De los celos de la propiedad, no del amor. No estaba seguro de nada, ni de él, ni de mí. Y me pegó otra vez. Después se sentó y lloró.
Yo le dejé en el comedor y me acosté sin sentir nada más que el dolor de los golpes. No pensaba. Al cabo de un rato Mario vino a la habitación y se echó sobre mi. Quiso besarme, y cuando le volví la cara, no se porqué, pero sin miedo, me desgarró la ropa y me violó. Yo no me resistí, para que, si no sentía nada.
Pero todo el dolor me aprieta ahora las entrañas, me desgarra como no lo hizo entonces. Ha pasado una semana, una semana de encierro, de indiferencia primero y de odio después, un odio reconcentrado que ha ido ocupando mi pecho, subiendo por mi garganta hasta mi cabeza.
Vuelvo a casa. Pasos cansados sobre el asfalto gris, bajo el cielo gris plomizo que ahora me aturde. Llevo encima todo el peso de mi mundo derrumbado, un mundo artificial que no tenía más pilares que mi desesperación y mi soledad. Pedro fue un sueño. La realidad somos Mario y yo. Y tengo que escapar.
Abro la puerta y me dirijo a mi habitación, la que hace una semana no comparto con mi marido. Cierro la puerta, me desnudo y me tumbo en la cama. La espalda sobre el colchón y mis ojos pegados a la lámpara del techo, cristalitos que se mueven con la brisa que entra por la ventana abierta. Oigo al sauce frotar sus ramas unas contra otras, Y mi corazón se desgarra de pronto. Lloro por toda mi vida, por mi infancia perdida, por los sueños imposibles, por la vulgaridad, por la desilusión, por los hijos que no he tenido, pero sobre todo lloro por mi y me desprecio mientras mis manos intentan cerrar los ríos de mis ojos y aprietan sobre ellos. Lloro porque he sido cobarde y he dejado que la vida corra por delante de mi sin agarrarla.
¡Por dios!, ¡por dios!, aún queda tiempo.
Mario vuelve a las 2. Tengo la comida preparada, acelgas con patatas y un filete. Su vaso de vino sobre la mesa y el pan cortado como a el le gusta. Me he cuadrado a un lado de la mesa esperando sus órdenes. Traeme más vino, enciende la tele, siéntate, no te quedes ahí como un pasmarote. Y yo te obedezco en todo, Mario.
Es de nuevo lunes. Ha pasado una semana. No ha sido larga. Cuando no hay ilusiones que cumplir el tiempo pasa rápido. Estoy de nuevo frente a la agencia. Y de nuevo les veo despedirse con un beso. ¿Quién será?. Probablemente sea su esposa.
Entro en la agencia cuando Pedro está solo. Son las 11 de la mañana. No le hablo, no le pregunto nada, no hay nada que saber, he perdido la curiosidad, solo quiero follar de nuevo. Escapar por unos minutos, perderme en el abismo del deseo saciado y sentirme mujer. Después le dejaré como siempre. El no me pregunta sobre mi ausencia, sé que no le interesa. He vuelto. Cierra la puerta exterior y me toma de la mano y me lleva hacia el fondo. Me desnuda con prisa y me besa y me muerde el cuello y el pecho. Sus manos dejan marcas sobre mi piel, y su sexo deja marcada su huella sobre mi alma.
Salgo del médico. Un martillo golpea mi cabeza. Voy a tener un hijo. Voy a tener un hijo. Voy a tener un hijo. Estoy embarazada. Tengo 43 años y mi hijo no es de mi marido. Mi corazón está a punto de estallar en mi pecho. Mis manos aprietan mi vientre que vive.
He ido a ver a Pedro y se le he dicho. No me preguntó nada, pero sus ojos me miraron horrorizados. Solo me dijo que no era suyo, que no podía inventarme algo así y destrozarle la vida, que le olvidara. Mi hijo no tiene padre.
He dejado a Mario, ni siquiera le dije lo del niño, por miedo a su odio, por temor a que ese odio matara a mi hijo. He cogido unas cuantas cosas y me he marchado a la estación. He trasferido todo el dinero que teníamos a una cuenta propia y he tomado el primer tren a la costa con el niño que espero de equipaje. No tengo mucho, quizá para mantenerme hasta que nazca, pero me siento rica: soy libre, amo y seré amada. Mi horizonte es grande, inmenso.
Han pasado dos mes. Estoy sentada en la playa, frente al mar, oliéndolo y oyéndolo. Sintiendo su furia y a la vez su calma, su rítmico batir que acuna mi vientre un poco henchido. Hace tres meses que llevo a mi hijo conmigo. El murmullo de los sauces ha cesado.

Hola chicas

Como no está la jefa, hoy Ana y Cuca entrarán en mi blog para "analizarlo metódicamente con fines puramente profesionales", porque lo harán en horas de trabajo. Si lo hacen sabrán que estoy escribiendo esto para ellas. Y para Nuria.
Las personas somos amplias (no me refiero a los kilos), tenemos aristas que cortan como cuchillos y curvas como almohadones donde reclinar las cabezas. Y a veces solo mostramos las aristas, porque así creemos que nadie nos hará daño. Ellas tienen en la boca las risas de la juventud, de la curiosidad por el porvenir y aún están tiernas (no blandas) y sus aristas no cortan como las mías. No quiero que les hagan daño, pero las calles están llenas de lobos feroces, algunos disfrazados con pieles de cordero. No dejéis que os hinquen los dientes, pero no perdáis la inocencia que me conquista y me hace sentir joven a mi también.
Ayer lo pasé estupendamente en esa comida que nunca tuvimos y nunca existió. Lástima que tampoco vinieran Horten y Yoyo, porque me hubiera gustado verlas, ellas ya saben que las quiero.
Un beso para todas las que lean este textito en horas de trabajo. Se siente, yo estaré durmiendo (y Nuria también) que para eso somos paradas y no pa (progresamos adecuadamente).

miércoles, 21 de mayo de 2008

Ana ha decidido

Y ha decidido que no. Un hombre debe ser un hombre, y por tanto ser capaz de conquistarte, convencerte, tener inicativa y llevarte al huerto por méritos propios. No sé si existirá este hombre, pero conformarse no es bueno, solo es una solución temporal. Eres una mujer completa, tu destino te encontrará.

Alejandro, por dios

Anoche fui a verle al Palacio de los Deportes. Tenía cierto miedo de que verle en directo fuera un poco desilusionante. Pero todavía estoy en éxtasis. Más guapo, simpático y con una voz que atronaba el Palacio y que nos dejaba con la boca abierta. Cómo canta y cómo sonríe. Estoy loca por él, mi sueño sigue. No hay derecho a no tener derecho, ni un ratito, a tener un hombre como él. Deberían crear parques temático en los que pudiéramos vivir sueños, como en aquella película de Suarzeneguer (no tengo ganas de buscar como se escribe). Claro que me pasaría el día soñando. Me consuelo pensando que cuando baja del escenario será como todo el mundo, un hombre a lo mejor caprichoso, u obsesionado por su trabajo, o demasiado mujeriego. Pero me da igual, si pudiera probarlo... Alejandro, por dios, cántame al oído.

Novedades en la vuelta

Ha pasado más de un mes desde que escribí en el blog por última vez. Y en este tiempo ha pasado algo muy importante,
He dejado el trabajo, no podía más. Treinta y dos años después de comenzar, nada me compensa por la esclavitud de las entradas y salidas, del lunes a viernes. Necesito otra vida y he decidido que ya era hora. Por primera vez en mi vida he tomado una decisión con todas las consecuencias y de la que no me arrepiento, ni siquiera tengo dudas. Ya veremos lo que pasa, pero el destino está escrito, estoy convencida.
Me siento feliz.