lunes, 11 de agosto de 2008

Pekín 2008 Día 3

Solo han transcurrido tres días y me pregunto si resistiré este empacho de deportes y deportistas, más aún cuando me pierdo en programaciones nunca anunciadas y con comentaristas que parecen enemigos de los deportes que trasmiten y que no dan una. La verdad es que en este entorno polideportivo hay que tener gente que domine cada deporte, y eso supondría una plantilla demasiado amplia. Pero cualquier persona atenta, no entendida, solamente pendiente de las retransmisiones encontrará numerosas pifias en los comentarios, desde no callarse cuando deben, errar en la interpretación de las actuaciones, gafar a los deportista, hasta sufrir episodios histéricos cuando surge posibilidad de medalla para un español. Entonces las televisiones despliegan sus emisoras móviles en los domicilios de los protagonistas, en el bar del pueblo, en la escuela... Es el espectáculo casero que gusta en el medio audiovisual.

Los héroes duran poco. Tenemos el ejemplo de los ciclistas, o del campeón de waterpolo Jesús Rollán, o de numerosos gimnastas de la élite de la Europa del Este. Gente destrozada por el doping, por el sufrimiento psicológico derivado de la vuelta al mundo normal y por los padecimientos físicos provocados por los esfuerzos a los que sus cuerpos fueron sometidos. O por el exceso de presión y responsabilidad. Ya hemos comentado en anteriores crónicas que el deporte no es este afán de superación superhumano promovido por las primas económicas de los grandes patrocinadores.

Mañana dedicaré mi crónica a esa extraña pareja, hierática, que disfrazada, no se porqué, con el uniforme oficial de la delegación española, aparece cuando hay que felicitar a alguien, incluso, como ocurrió ayer con Samuel Sánchez, aunque no sepan quién es y se equivoquen al otorgar la felicitación (se tiraron a por Valverde).

Os dejo hasta mañana, vuelvo a la lucha, cansada, aplastada contra el suelo después de visionar unas eliminatorias de halterofilia. Esta noche meditaré sobre las virtudes de la práctica de estos esforzados ejercicios.

domingo, 10 de agosto de 2008

Pekín 2008 Día 2

Hoy casi me olvido de escribir mi crónica personal. Y eso que solo van dos días. Pero la verdad es que he amanecido a las cinco de la mañana para ver lo que echan, porque ese es el tema, no importa lo que tu quieras ver, la programación la imponen los enterados de las televisiones, con lo cual hay deportes que ni siquiera aparecen en las pantallas. O te echan lo mismo en dos canales de TVE, la 2 y Teledeporte. He comprobado también que en TVE no emiten en directo prácticamente nada, y no te informan de ello, con lo cual puedes estar viendo emocionado una final que ya se ha producido. El problema es que si pongo Eurosport me entere del resultado.
Hoy hemos ganado otra medalla, bronce en espada (esgrima) un deporte que casi ni conocemos, pero José Luis Abajo, Pirri, ha obtenido un triunfo que ha pintado las pantallas de todos los canales de extraños austronautas conectados por una cable a no se sabe donde, y con una espada con una bolita en la punta. No me gustan las armas, menos aún en el deporte, aunque sean seguras. Al menos ahí no matan, pero forman parte de la cultura universal guerrera del hombre. Disparamos o embestimos contra todo, dianas, platos, animales y si se tercia, contra los otros hombres.
Mañana no me pienso levantar tan temprano. Si acaso, veré algo en la cama. Al final, si me levanto tan pronto, me duermo en el sofá. Y seguir entre sueños a las componentes del equipo chino de gimnasia, todas iguales, es harto difícil.
Hasta mañana.

sábado, 9 de agosto de 2008

Pekín 2008 Día 1

He estado esperando la celebración de las Olimpiadas, porque me gusta el deporte, me gusta el espíritu olímpico (aunque tan deteriorado y minusvalorado) y me gusta la juventud que se divierte. Supongo que unos Juegos Olímpicos tienen dos tipos de participantes: el montón, que no aspira a medallas ni a diplomas, pero que son la compañía indispensable que les permitirá, a los elegidos, sobresalir. Y por otro lado, estos elegidos para la gloria que se subirán en un podio que significa, o debería significar, lo mejor del deporte, de la juventud y del esfuerzo limpio y personal.
Hoy en día, quizá desde que volvieron a celebrarse estos Juegos, el deporte solo es una parte de esta celebración. Los intereses políticos cogen a estos deportistas como escaparate de sus éxitos y esto significa que en muchas ocasiones se pasa por encima de la ética deportiva, de la ética símplemente. El padre de los Juegos Olímpicos modernos, Pierre de Coubertin, resumió el espíritu olímpico en estas dos frases, aplicables a la vida en cualquier ámbito: "Lo importante en los Juegos Olímpicos no es ganar sino participar." y "Lo esencial en la vida no es vencer sino luchar bien."
Pero los estados, lo políticos que se arraciman en las fotos con los triunfadores, los representantes más presentables de las vetustas monarquías europeas a los que la televisión enfoca cuando el éxito se produce, no están interesados en el deporte, ni en lo que este debe significar para el desarrollo humano, para la formación identitaria de nuestros jóvenes. Solo les interesa la parte que puedan reconocer como suya en los éxitos, que se reparten como aves carroñeras, dejando muy poco al deportista.
No obstante, el sueño olímpico sigue en las mentes de muchos de nosotros y es bello contemplar el esfuerzo sobrehumano y la alegría infinita que muestran las caras de los participantes y las lágrimas que se derraman en los podiuns.
Hoy hemos ganado una medalla de oro, en ciclismo. Samuel Sánchez, a quién pocos conocíamos fuera del ámbito ciclista nos ha hecho emocionarnos y llorar con él. Y con sus compañeros. La generosidad permite alegrarse del triunfo de un compañero como si fuera tuyo. Pero el sueño olímpico es el triunfo de todos los que han intentado estar hoy allí.

domingo, 27 de julio de 2008

Minimalismo cruel

A veces me levanto al baño por las noches. Me siento en la taza, y justo enfrente, en la parte baja del radiador, hay una pequeña telaraña y una arañita. Nunca veo infortunados insectos que queden adheridos a la tela. No se de que vive la pobre araña. A veces la soplo y ella se refugia tras el radiador y otras veces simplemente la miro. Probablemente aún viva porque no me llega el pie cuando estoy en la taza sentada. Sino, probablemente, ya estaría muerta.
Es tan pequeña que no la hemos cazado con la escoba ni la fregona. Yo la dejo vivir.

He decidido que la mataré antes de volver a Madrid, a finales de agosto.

Radoban Karadzic

La detención de este magnicida pone de manifiesto dos problemas endémicos de los seres humanos.
1) Que todos somos iguales, o casi. Que puestos en una situación determinada seríamos capaces de hacer lo mismo que este hombre, o de, al menos, como tantos hicieron, cerrar los ojos al horror. Si los muertos no son nuestros podemos aguantarlo, podemos vivir como si las cosas no pasaran. Podemos llorar un poco, horrorizarnos y seguir con nuestra vida normal, tomar el aperitivo y ver el partido de la tarde. Aquí, los domingos, son domingos, no otro día más en la condena que es la vida para muchos de nuestros congéneres.
2) Que estamos dispuestos a ver las cosas según nos conviene, en cada caso, y que somos capaces de olvidar si lo que ganamos es suficiente. No nos preocupa demasiado nuestra conciencia, se la puede acallar con el poder o el dinero. Los intereses son los que conforman nuestro mundo ético.
Tal vez hoy no tenga un buen día. En realidad, se me ha desprendido una persiana y soy incapaz de arreglarla, mañana llamaré a un especialista.

sábado, 5 de julio de 2008

Julio

Hoy es 6 de julio. Los principios de los meses de julio desde hace 7 años me dan miedo. Porque el día 8 es el aniversario de la muerte de mi padre, de mi muy querido padre. El tiempo lo cura todo, es verdad, pero las cicatrices quedan y en algunas fechas señaladas parece que el tiempo retrocede y vuelves a vivir los terribles momentos, el dolor del adiós impuesto. Siete años ya. Yo no he olvidado tu cara, ni tu voz, ni tus ojos. No he olvidado nada de ti. Ni quiero hacerlo papá. Esparcimos tus cenizas en el lago en que tanto te gustaba pescar y ahora se que hubiera querido poder ir a verte a algún lugar. La alternativa no es gran cosa, un nicho en un cementerio, pero quizá eso me hiciera sentir que me queda algo físico de ti. Pero aún conservamos parte de tu ropa y tus objetos personales y a veces los toco. Y guardo un pañuelo del cuello en una cajita, con tu olor aún. Papá necesitaba esto, necesito aún llorar por ti algunas veces. Papá, te quiero.

martes, 3 de junio de 2008

Los sauces

Creía que no podría resistirlo más. El viento agitaba los sauces junto a la ventana. Mario leía el periódico sentado en su sofá. La habitación estaba oscura y solo la luz de la lámpara de mesa iluminaba el área donde estaba mi marido. Yo me encontraba enfrente, simulando que miraba la televisión. Tenía incluso un rictus en la boca, como si sonriera por las simplezas que se decían. Pero en realidad le miraba a él.
¡Que importante se sentía en su trono, en su espacio!. No hablábamos, como siempre. Cuando acabara de leer querría cenar. Con una mirada me daría la orden y yo como un cordero la seguiría. Luego a recoger y a la cama, sin mirarnos, sin hablarnos.
Hoy es lunes. Ha amanecido nublado. Me gusta. Este ambiente gris y apagado entibia mi corazón. He decidido no esperar más, hoy es el día. El sol calentará tarde o temprano la mañana de modo que me vestiré de primavera, con colores claros. Necesito coraje para ofrecerme a él, para proponerle la locura de compartir mi vida.
La agencia está cerrada aún. Son las 10 menos 10. Paseo arriba y abajo por la acera de enfrente. No tengo valor para esperarle en la puerta. No se siquiera si entraré. Al fin le veo, viene con una mujer. Cuando llega a la puerta se besan en la boca y se despiden. Mi mundo se hace trizas.
He entrado en un bar a tomar un café. Necesitaba sentarme y pensar, repasar lo que he visto y encontrarle algún sentido. El me quiere, me lo dicho cada vez que hemos hecho el amor y cada vez que me ha follado en la trastienda, a mediodía, mientras cerraba para comer. Y me lo ha dicho con sus ojos ardiendo. Y al oído, con sus labios junto a mi mejilla. Mentiroso.
Le conocí en su agencia un día de mayo. Entré a preguntar por un viaje que nunca haría. Mi marido y yo nunca vamos a ninguna parte. Pero a mi me gustaba inventarme planes de vacaciones. Le pregunté por algún destino exótico. Vi que se llamaba Pedro en una plaquita que llevaba sobre el bolsillo de la camisa. Pedro Jazmín. Que apellido tan cursi.
Pero me miró y vi en sus ojos la mirada de un hombre interesado. Y yo, que no intereso a nadie, le seguí el juego. Coqueteamos como dos chiquillos escapados de la escuela. Era el peligro, lo prohibido. Era mi deseo y su deseo, encarnecido de pronto. Solo un hombre y una mujer sin ninguna pregunta. Por mi vientre corrió como la pólvora una sensación quemante, hasta mi sexo, que me hizo apretarme contra la silla. El se dio cuenta y mis ojos se ahogaron en los suyos. No hubo disimulos, ni dudas. Como en un sueño me cogió de la mano y me condujo a la parte trasera de la agencia, a una salita tan pequeña que solo cabía un sofá y una mesita de salón. No necesitamos más.
Pedro me apretó contra la pared y me beso hasta ahogarme en su saliva y en su aire. Me abandonó un momento y cerro la puerta exterior. Sin palabras volvió a mi y sin palabras me bajó las bragas, y sin palabras me introdujo su sexo. Fue una batalla corta, pero sangrienta. Cuando acabamos, sin palabras, me coloqué la ropa y me fui.
Por la tarde llegó Mario a casa. Y yo le miré como si hubiera ganado la guerra y el fuera el perdedor. Sentía todavía el roce del sexo del extraño que me había follado, su líquido, que inconscientemente había derramado en mi. Pero no me importaba. El futuro y el pasado no me importaban, porque me sentía libre. Mario no tenía ni idea, pero era un maduro, egoísta y orgullosos hombre engañado. Su posesión compartida, manoseada por un desconocido, perdida entre los gemidos de otra boca.
Esa noche me acosté pensando en ese momento de locura, deseando de nuevo al extraño, emocionalmente para sentirme deseada, mujer e intelectualmente para seguir perpetrando el agravio en mi marido, en mi santo marido.
Estuve dos días resistiendo el deseo de volver. Pero lo hice. Al tercer día mis pies se dirigieron sin yo notarlo a la agencia. Allí estaba Pedro, atendiendo a una pareja. Me senté a esperar frente a él. Mientras les atendía me miraba de vez en cuando y yo abría mis piernas para que sus ojos horadaran mis secretos. Era suya. Estaba allí para él.
Cuando nos quedamos solos ocurrió los mismo otra vez. Otra vez los besos, las bocas comiendo, los sexos pegados, las manos hiriendo. Nos mirábamos a los ojos. Pero no hablamos.
Estuvimos así durante dos meses. Yo iba a verle en la hora de la comida y el me esperaba ardiendo. Cada vez más abierta al delirio, cada vez menos cauta.
Mario, mi marido, comenzó a notar mi cambio. Mis arreglos, mis cuidados, mis sonrisas sin dirección, mis descuidos con él. Ya no tenía miedo a su indiferencia, ni a la soledad. Ya no estaba sola. Aunque solo tuviera sexo con Pedro, llenaba todo mi mundo. No necesitaba nada, porque estaba saciada.
Una noche Mario me violó. Perdió su indiferencia y me interrogó. Yo no le contesté. Ni asentí ni negué que le engañaba. Le dejé hablar, gritar. Nunca le había oído hablar tanto, ni ser tan expresivo, aunque la mitad de sus palabras fueran puta. Cuando se le agotaron los gritos, las frases hirientes, me pegó. Su bofetada impactó contra mi cara con la fuerza incontenible del odio y la rabia. De los celos de la propiedad, no del amor. No estaba seguro de nada, ni de él, ni de mí. Y me pegó otra vez. Después se sentó y lloró.
Yo le dejé en el comedor y me acosté sin sentir nada más que el dolor de los golpes. No pensaba. Al cabo de un rato Mario vino a la habitación y se echó sobre mi. Quiso besarme, y cuando le volví la cara, no se porqué, pero sin miedo, me desgarró la ropa y me violó. Yo no me resistí, para que, si no sentía nada.
Pero todo el dolor me aprieta ahora las entrañas, me desgarra como no lo hizo entonces. Ha pasado una semana, una semana de encierro, de indiferencia primero y de odio después, un odio reconcentrado que ha ido ocupando mi pecho, subiendo por mi garganta hasta mi cabeza.
Vuelvo a casa. Pasos cansados sobre el asfalto gris, bajo el cielo gris plomizo que ahora me aturde. Llevo encima todo el peso de mi mundo derrumbado, un mundo artificial que no tenía más pilares que mi desesperación y mi soledad. Pedro fue un sueño. La realidad somos Mario y yo. Y tengo que escapar.
Abro la puerta y me dirijo a mi habitación, la que hace una semana no comparto con mi marido. Cierro la puerta, me desnudo y me tumbo en la cama. La espalda sobre el colchón y mis ojos pegados a la lámpara del techo, cristalitos que se mueven con la brisa que entra por la ventana abierta. Oigo al sauce frotar sus ramas unas contra otras, Y mi corazón se desgarra de pronto. Lloro por toda mi vida, por mi infancia perdida, por los sueños imposibles, por la vulgaridad, por la desilusión, por los hijos que no he tenido, pero sobre todo lloro por mi y me desprecio mientras mis manos intentan cerrar los ríos de mis ojos y aprietan sobre ellos. Lloro porque he sido cobarde y he dejado que la vida corra por delante de mi sin agarrarla.
¡Por dios!, ¡por dios!, aún queda tiempo.
Mario vuelve a las 2. Tengo la comida preparada, acelgas con patatas y un filete. Su vaso de vino sobre la mesa y el pan cortado como a el le gusta. Me he cuadrado a un lado de la mesa esperando sus órdenes. Traeme más vino, enciende la tele, siéntate, no te quedes ahí como un pasmarote. Y yo te obedezco en todo, Mario.
Es de nuevo lunes. Ha pasado una semana. No ha sido larga. Cuando no hay ilusiones que cumplir el tiempo pasa rápido. Estoy de nuevo frente a la agencia. Y de nuevo les veo despedirse con un beso. ¿Quién será?. Probablemente sea su esposa.
Entro en la agencia cuando Pedro está solo. Son las 11 de la mañana. No le hablo, no le pregunto nada, no hay nada que saber, he perdido la curiosidad, solo quiero follar de nuevo. Escapar por unos minutos, perderme en el abismo del deseo saciado y sentirme mujer. Después le dejaré como siempre. El no me pregunta sobre mi ausencia, sé que no le interesa. He vuelto. Cierra la puerta exterior y me toma de la mano y me lleva hacia el fondo. Me desnuda con prisa y me besa y me muerde el cuello y el pecho. Sus manos dejan marcas sobre mi piel, y su sexo deja marcada su huella sobre mi alma.
Salgo del médico. Un martillo golpea mi cabeza. Voy a tener un hijo. Voy a tener un hijo. Voy a tener un hijo. Estoy embarazada. Tengo 43 años y mi hijo no es de mi marido. Mi corazón está a punto de estallar en mi pecho. Mis manos aprietan mi vientre que vive.
He ido a ver a Pedro y se le he dicho. No me preguntó nada, pero sus ojos me miraron horrorizados. Solo me dijo que no era suyo, que no podía inventarme algo así y destrozarle la vida, que le olvidara. Mi hijo no tiene padre.
He dejado a Mario, ni siquiera le dije lo del niño, por miedo a su odio, por temor a que ese odio matara a mi hijo. He cogido unas cuantas cosas y me he marchado a la estación. He trasferido todo el dinero que teníamos a una cuenta propia y he tomado el primer tren a la costa con el niño que espero de equipaje. No tengo mucho, quizá para mantenerme hasta que nazca, pero me siento rica: soy libre, amo y seré amada. Mi horizonte es grande, inmenso.
Han pasado dos mes. Estoy sentada en la playa, frente al mar, oliéndolo y oyéndolo. Sintiendo su furia y a la vez su calma, su rítmico batir que acuna mi vientre un poco henchido. Hace tres meses que llevo a mi hijo conmigo. El murmullo de los sauces ha cesado.

Hola chicas

Como no está la jefa, hoy Ana y Cuca entrarán en mi blog para "analizarlo metódicamente con fines puramente profesionales", porque lo harán en horas de trabajo. Si lo hacen sabrán que estoy escribiendo esto para ellas. Y para Nuria.
Las personas somos amplias (no me refiero a los kilos), tenemos aristas que cortan como cuchillos y curvas como almohadones donde reclinar las cabezas. Y a veces solo mostramos las aristas, porque así creemos que nadie nos hará daño. Ellas tienen en la boca las risas de la juventud, de la curiosidad por el porvenir y aún están tiernas (no blandas) y sus aristas no cortan como las mías. No quiero que les hagan daño, pero las calles están llenas de lobos feroces, algunos disfrazados con pieles de cordero. No dejéis que os hinquen los dientes, pero no perdáis la inocencia que me conquista y me hace sentir joven a mi también.
Ayer lo pasé estupendamente en esa comida que nunca tuvimos y nunca existió. Lástima que tampoco vinieran Horten y Yoyo, porque me hubiera gustado verlas, ellas ya saben que las quiero.
Un beso para todas las que lean este textito en horas de trabajo. Se siente, yo estaré durmiendo (y Nuria también) que para eso somos paradas y no pa (progresamos adecuadamente).

miércoles, 21 de mayo de 2008

Ana ha decidido

Y ha decidido que no. Un hombre debe ser un hombre, y por tanto ser capaz de conquistarte, convencerte, tener inicativa y llevarte al huerto por méritos propios. No sé si existirá este hombre, pero conformarse no es bueno, solo es una solución temporal. Eres una mujer completa, tu destino te encontrará.

Alejandro, por dios

Anoche fui a verle al Palacio de los Deportes. Tenía cierto miedo de que verle en directo fuera un poco desilusionante. Pero todavía estoy en éxtasis. Más guapo, simpático y con una voz que atronaba el Palacio y que nos dejaba con la boca abierta. Cómo canta y cómo sonríe. Estoy loca por él, mi sueño sigue. No hay derecho a no tener derecho, ni un ratito, a tener un hombre como él. Deberían crear parques temático en los que pudiéramos vivir sueños, como en aquella película de Suarzeneguer (no tengo ganas de buscar como se escribe). Claro que me pasaría el día soñando. Me consuelo pensando que cuando baja del escenario será como todo el mundo, un hombre a lo mejor caprichoso, u obsesionado por su trabajo, o demasiado mujeriego. Pero me da igual, si pudiera probarlo... Alejandro, por dios, cántame al oído.

Novedades en la vuelta

Ha pasado más de un mes desde que escribí en el blog por última vez. Y en este tiempo ha pasado algo muy importante,
He dejado el trabajo, no podía más. Treinta y dos años después de comenzar, nada me compensa por la esclavitud de las entradas y salidas, del lunes a viernes. Necesito otra vida y he decidido que ya era hora. Por primera vez en mi vida he tomado una decisión con todas las consecuencias y de la que no me arrepiento, ni siquiera tengo dudas. Ya veremos lo que pasa, pero el destino está escrito, estoy convencida.
Me siento feliz.

martes, 8 de abril de 2008

La decisión 2

Jo Ana. Ha pasado casi un mes y todavía nada. Así no llegas a ninguna parte, que tu admirador necesita correr, al menos en estas primeras fases. He dicho correr, no te confundas. Porque ya sabemos que su punto débil son los años. Pero ya me has dicho que tiene unos cuantos puntos fuertes que lo contrarrestan: es fiable, responsable, te quiere y lo mejor que me has dicho de él hasta ahora: !Es que es un cielo¡.
Bueno, pues hasta a los ángeles hay que verles el plumero. De modo que ponte a ello. Si el sábado tiene algún problemilla de cualquier tipo, no te dejes vencer, que te conozco. Dale tiempo. Y hablo solo del plan social, no del íntimo.
Ay Ana, me preocupa que no tengáis un nido de amor, y que el no conduzca. ¿No será de esos hombres blanditos que te hará tomar todas las decisiones?
Supongo que habrás sopesado los pros y los contras concienzudamente. Y ha ganado él, por lo que veo. Me alegro por ti, por lo que tu quieres, por lo que deseas.
No dejes que nadie se mezcle en tu vida, ni dejes que le hagamos huir. Porque ya sabes que los Ballesteros son temibles.
Y cuando le hagas la prueba del algodón -por cierto ¿tomará viagra?- ten también paciencia y no compares ni recuerdes. Concéntrate. Y si las cosas no salen bien, paciencia, que el hombre lleva 8 años esperándote. Y si sale todo bien, enhorabuena, un problema resuelto y un punto más a su favor.
Bueno prima, que tu verás, que me mandes una foto y me tengas informada. No les cuentes a tus amigos las cosas con pelos y señales, porque el podría resentirse. Guardar vuestro mundo para vosotros, y en todo caso, me lo cuentas a mi.
Y tu madre y tu padre, que esperen, que sé hasta lo que te dirán.
Tu padre te dirá que te vas a quedar viuda rápido si te casas con el. Que está en la peor edad, la de los infartos.
Tu madre te dirá -además de que podría ser tu padre- que dentro de nada le tienes con los viejos, jugando la partida.

martes, 25 de marzo de 2008

Querida Nuria

Te han despedido. Y todos nosotros nos hemos quedado helados, en un primer momento y callados después. Parece que nunca hubieras trabajado aquí y eso que solo hacen unos 10 días que te echaron. Nadie ha movido un dedo. Con la creencia de que el dinero lo puede todo la dirección les ha dicho a los delegados que se ha llegado a un acuerdo. Pero no es cierto, la decisión es unilateral. Tu no te querías marchar.
Los delegados han asentido, como siempre, y se han conformado con la situación, no vaya a ser que caigan en desgracia. Y los demás, algunos dicen que acojonados, lo mismo, silencio. No podemos mirarnos a los ojos porque todos sentimos un poco de vergüenza. Pero nadie moverá un dedo por ti, Nuria, que el último día estuviste colocando expedientes de visados en cajas para ayudar y a la que no dejaron ni siquiera recoger más que su bolso y su abrigo, como si no fueras de fiar. Y eso es lo que dicen, que han perdido la confianza en ti. La dirección ha perdido la confianza en ti, aunque en otros foros dicen que no dabas la talla y oficialmente te han despedido por insultar a un superior. Por llamarle cabrón y machista en una reunión acalorada, tu contra tres fieras. Bueno Nuria, lo siento, porque ayer fuiste tu y pronto será otro y quién sabe a quién le tocará. Cuando nos llegue a nosotros, será demasiado tarde.

jueves, 13 de marzo de 2008

La decisión

Querida Prima: he decido hacer la lista de pros y contras de la que te hablé. Tomar una decisión es muy difícil cuando no hay un amor intenso, cuando un hombre te gusta pero no sabes si empezar una relación será un buena elección, teniendo en cuenta tu vida actual, tu situación familiar. Pero eres libre. Date cuenta de eso. Solo tienes que responder ante ti misma. Hoy puedes. De momento, yo que tu, probaría.

Pros
Un cambio de vida
Alguien como tu, con quién compartir las cosas
Apoyo siempre
Ser el centro del universo de un hombre
Formar una familia, tener hijos
Diversión, salidas...
Seguridad económica
Sexo seguro y tierno
Una casa propia
El amor de un hombre maduro es hermoso
Contras
Su edad, 14 años mayor que tu
Vive con sus padres, tiene dependencia
No le conoces relaciones con otras mujeres
Tu familia, que quizá no lo comprenda

De todas formas, esta lista es de oído. Eres tú la que la tiene que hacer, tú, que le conoces y sabes lo que sientes. Pero no te cierres en su edad. Los hombres maduros cuando se enamoran suelen tratar a la mujer como a una reina. Y tampoco te cierres en si tu familia le aceptará o no. Lo harán, aunque necesiten algo de tiempo. Pero lo que si será un choque para ellos, y tergiversará su objetividad, es saber que ya no vas a estar ahí solo para ellos, al 100%.
Tampoco pienses que es tu última oportunidad, 37 años, tu última oportunidad de que?. Quizá de tener hijos. No es cierto, tienes aún mucho tiempo para decidir. Pero eres tu la que tiene que hacerlo, sin presiones, sin prejuicios, lo que tu quieras, lo que tu sientas.
Suerte, tienes todo mi apoyo en lo que decidas.

Vuelvo

Hoy es un día especial para mi. Mi empresa se traslada a su sede social, 20 meses en obras. Y yo vuelvo a estar a cinco minutos (menos) de mi casa. No tengo que coger el coche, ni levantarme a las 6 de la mañana. A partir del lunes volveré a tener una vida. Hoy es un día feliz para mi.

miércoles, 27 de febrero de 2008

La corriente

¿Porqué estoy así? Me complazco en los pequeños desastres y trato, consciente o inconscientemente, de magnificarlos. Se me ha caído una funda de una muela y eso se hace una montaña que no me permite seguir adelante. No se porque, aunque ir al dentista es uno de mis punto débiles, una especie de trauma sin definir, sin contornos. Estoy aquí y estoy viva, pero mi cuerpo no responde como debiera. Es capaz de entrar en la cadencia de la pasividad, de la falta de energía. No se que me consume. y tampoco se como vencerlo. Pero lo peor de todo es que me complazco y no lucho contra ello. Contra la pasividad, actividad. Pero hay que tener ganas, y yo siempre estoy más a gusto tumbada en un sofá que haciendo cualquier otra cosa.
Esta falta de energía es algo físico. No puedes y no quieres hacer cosas, aunque estas te causen placer. No, quiero permanecer parada, quieta, aburrida muchas veces como una ostra. Pasando de las actividades que me atraen, de las cosas que me gustaría hacer. Pero no hago. Todos los plazos se me pasan. Todo el tiempo se me va de entre las manos sin aprovecharlo. La corriente me arrastra consigo, pero no me lleva a ningún puerto.

jueves, 21 de febrero de 2008

La playa

Por encima del horizonte solo hay cielo. Cielo gris que se extiende por las alturas de mi vida, las que mis ojos alcanzan. Y es tan grande la cúpula que forma, que me siento pequeña, insignificante. Y así soy realmente. Un grano de arena en una playa dividida. Al norte crecen arbustos y sombrillas. Hay chiringuitos donde olvidar la sed y el hambre, duchas donde limpiarse los pies de arena y un puesto de la cruz roja que vigila las picaduras de medusas. Al otro lado, al sur de la playa solo hay arena y manchas marrones de lo que fue sangre derramada, que se mezcla y se hunde y queda como si fuera una materia indestructible. Los cuerpos tumbados sobre la arena tienen posturas raras, piernas torcidas, manos crispadas, si te acercas un poco ves que están muertos. En esta playa, donde azota el mar enfurecido, no hay nada. No hay ni siquiera silencio. Yo estoy en la playa norte, pero puedo ver la playa sur, puedo sentir su angustia, el dolor de esa gente que al fondo se refugia en un saliente del acantilado. Puedo ver su sed y su hambre, sus heridas, sus manos vacias, sus ojos secos, sus hijos ateridos sin fuerzas para elevar los brazos suplicantes a su madre y llorar, llorar por el presente y el futuro, por la falta de esperanza y de comida, por el frio, por el horror de haber nacido en ese lado de la playa. Yo los veo, si, pero me doy la vuelta porque no puedo soportar la imágen, su ruido. Y cierro los ojos para olvidar que formo parte de ese mundo, también, que su mundo también es el mio, que somos todos del mismo mundo, que somos todos seres humanos, que su dolor debería explotar en mi conciencia y que mi responsabilidad abarca más de lo que me conviene pensar.

Parejas

El tiempo de la soledad y del olvido nos parece lejano. No tenemos tiempo para pensar en ello. Pero está la vuelta de la esquina, porque nadie nos asegura nuestro mundo, pequeño o grande, rico o pobre. Nuestra gente es lo único que importa. Veo matrimonios de mil años, que viven solos pero están juntos, los dos. Se han acostumbrado a depender el uno del otro y van agarrados de la mano y de sus bastones a todas partes. Siempre uno está mejor que el otro, y su drama es saber que uno sobrevivirá al otro. Después de toda una vida, ¿como puedes aprender a vivir solo?. Has tenido tu compañero, tu consuelo, tu igual y ahora dependes de tus hijos, o de nadie. Estás tu solo/a. Los dos quieren ser el primero en irse.
Me dan envidia, aunque piense que tienen el tiempo contado, me dan envidia, porque yo nunca lo tendré. Y se que habrán pasado por épocas malas, de desamor, de indiferencia, tragedias y pequeños dramas, tal vez por infidelidades, por traiciones. Pero cuando el tiempo de la guerra ha pasado, les queda la calma, su refugio, su casa y ellos dos.
Cuando tienes un compañero no te hace falta nadie más. Cuidaros los unos a los otros. Y cuidar eso que la vida os ha otorgado simplemente por azar y no lo déis por hecho, que no todos lo tenemos. Mi madre hace años, siete, que perdió a mi padre, y perdió sus brazos y sus piernas, pero tambien al hombre al que cuidaba, al que hacía cada día la comida con mimo. Nunca estaban de acuerdo, ni falta que hacía. Cuanto extraño esa imagen de los dos juntos en todas partes. Cuidaros parejas. Y si aún los tenéis algunos de vosotros, cuidarlos también porque nadie los sustuirá cuando se vayan.

jueves, 14 de febrero de 2008

Me deprimo

Me deprimo. El trabajo, el día a día, es como un mar embravecido con lagunas de calma. Pero las corrientes están debajo, bajo un superficie hermosa y excitante. Y es muy dificil bregar con este mar año tras año, cuando aquello de lo que oíste hablar, de la discriminación por razón de edad te alcanza como una ola que te alza en su cresta y te arroja bajo la curva, donde te revuelca y hunde hasta que en el regreso, te lleva con ella. Nunca puedes llegar a la orilla, ya no puedes. Ya no tienes edad. Y sufres un gota a gota que va minando tus ideas, tu iniciativa, tu ambición, tus ilusiones. Hoy he dicho por primera vez la frase en alto, esa frase temida que nunca he comprendido hasta ahora: para diez años que me quedan... Tengo 50, así que con suerte podría jubilarme a los 60, pero 10 años es mucho tiempo, y más ahora. No puedo permitirme renunciar a vivirlos o a vivirlos hundida en la miseria de la conformidad, de la rutina. No valgo para eso. No se vivir sin luchar. Pero luchar contra los elementos es muy dificil y yo tampoco tengo fuerzas para ello, ni respaldo, ni dinero para decir que nada me importa y que ahí os quedáis. No puedo. Estoy atrapada en mi medio de vida, en mi casita caliente, en mis fines de semana tranquilos. No puedo arriegar lo que tengo, ni perderlo. Pero el precio es alto. Vivir bajo la bota de los mindunguis unidos del mundo. Nueva especie en crecimiento.

jueves, 7 de febrero de 2008

Primavera

El tiempo de la primavera viene hacia nosotros como una esperanza cierta de mejora. El sol permitirá florecer los campos y las almas. Las piernas tomarán el aire y los ojos se achicarán mientras la sonrisa ocupa nuestra boca. Viene tiempo bueno, tiempo de luz y días largos. El calor empapará de brisa nuestras casas. Por las ventanas abiertas circulará el aire de las mañanas tíbias y en la noche los corros en la calle llenarán de murmullos nuestras camas. El tiempo que vendrá será mejor.
Para ti también. Te he visto dormir en el pequeño soportal de la tienda cerrada, pequeña como eres y vieja o tal vez solo arrugada porque tu piel no tiene protección, está siempre asomada al viento y a la lluvia, a este invierno desolador y largo que no te permite dejar de temblar. Te di cinco euros hace días y no te he dado más. Me da verguenza. Tu no pides. Pero estás ahí sentada esperando la noche entre cartones para dormir en las peores condiciones que una persona merezca. Y no te he visto comiendo ni bebiendo.
Ahora vendrá la primavera y podrás al menos estirarte y cambiar tu ropa vieja por otra más ligera. Y podrás dormir sobre el asfalto sin el frío que apaga tu mirada, que agarrota tus manos y tu vida entera. La primavera tal vez traiga nuevos tiempos. Tal vez las cosas cambien. Tal vez tu vida cambie. Ten esperanza al menos mujer. Aunque sea dificil cualquier cosa puede suceder... en primavera.

lunes, 4 de febrero de 2008

Telenovela

Hoy mi oficina parecía una telenovela mejicana. Todo eran susurros y corrillos porque nos hemos hecho un trabajo de encaje fino y entre unos y otros hemos descubierto que nuestro jefe y una de las empleadas tienen una aventura. Hoy estaban de viaje de fin de semana a Praga. Por lo visto es una de las ciudades preferidas del jefe para sus conquistas. El está separado y no hace mucho que rompió con su última novia. Ella estaba casada hasta nuestras últimas noticias. Ambos tienen un hijo, ella un niño de unos 8 años y el una joven de 16 años.
Estos líos en la empresa son perjudiciales para todos, pero sobre todo lo será para mi compañera cuando todo acabe. Ella será la que aguante la bajada de la montaña rusa, porque ahora todo es subida. Ha sido ascendida (a costa de otra compañera) y es tratada de modo especial. Es más, hay un corrillo de personas que actúan como tapadera. Pelotas.
Ella no parece querer ocultarlo. Contó que se iba a Praga con una amiga. El contó que se iba a ver a su hija a Canarias, pero salieron juntos hacia el aeropuerto, el con una guía de viaje de Praga que le prestó su segundo.
De modo que hoy ha sido un día de especulación. No es que el se aproveche de ella, que tiene ya cuarenta años, pero su modo de vida no ha sido nunca como el que es al lado de mi jefe, un hombre con una buena posición, culto, atractivo a su manera, snob. El tipo de vida que le va a enseñar no es uno que ella pueda mantener después. Pero la vida de cada uno es privada.
El problema es cuando afecta al resto de trabajadores, cuando hay dicriminación positiva por lío y se hacen distinciones sin argumentos. Pero al fin y al cabo el lunes se nos ha hecho mucho más corto.

lunes, 28 de enero de 2008

¿Odio mi trabajo?

Nunca he sido, desde mi primera juventud, de sentimientos tan fuertes como el odio. No odio a nadie, porque nadie merece ser odiado, hay que ser un poco objetivo y pensar que cada uno de nosotros está simplemente a un lado o a otro y que vemos las cosas de diferente modo. Pero el odio se extiende más allá de las personas, a los conceptos y ahí si quiero odiar: la muerte de los inocentes, el abuso del poderoso, el daño por el daño, la avaricia y la petulancia, la indiferencia... mi trabajo.
Es un conjunto de sentimientos, mi edad, 50 años, lo que según mis jefes no me permite una proyección a futuro (me baso en los hechos, no en las palabras), mi antigüedad en la empresa, 31 años, lo que hoy por hoy supone una visión destructiva desde la dirección: solo derechos y nada de deberes. Así nos ven.
Es cierto que mi ambición no es grande, y mi visión de las cosas ha cambiado. Esta empresa era parte de mi vida, ahora no. Ahora solo quiero que acabe la jornada. Antes, muchas veces, esperaba con ilusión los trabajos del día, ahora no. Ahora solo espero que pasen las horas.
Han puesto a una de las personas más imaginativas de la empresa, a mí, a controlar un sistema de gestión integrado basado en procedimientos, procesos, instrucciones: reglas y normas, uniformidad. Será estupendo para la empresa, pero yo no soy la persona idónea. Pero tengo un título bonito, y la mayoría de los días ni se fijan en mi. Y si se fijan, malo. En realidad, a pesar de tener un gran sueldo y un buen puesto, de tener cierta autonomía y ser, en general, bien tratada, me siento objeto de acoso laboral. No estoy en una esquina olvidada, pero se puede estar en el centro y aislada. Mi segundo al mando, el segundo en el organigrama, me dice con bastante frecuencia, y me lo trasmite de otras formas con más frecuencia aún, que no estoy en los equipos de creación ni decisión. Es decir, que me calle. Que haga lo que me digan y que olvide que tengo una mente despierta, excepto en mis procesos, procedimientos...
Así que en días como hoy, lunes, simplemente me muero de sueño y miro el reloj. Tengo mucho que hacer, pero la verdad es que no domino los temas, no sé muy bien como saldrá mis próximos trabajos y eso me preocupa. Soy responsable. Pero estoy en un ambiente que ya no conozco, los pactos van por encima del trabajo, los pactos de no-agresión entre los nuevos jefazos nombrados nos dejan a los demás en un término medio que casi nadie entiende. Tampoco interesa demasiado entenderlo. Es así y ya está. A callar y a trabajar. Pero yo pienso, pienso mucho y me encuentro aislada.
Me planteo irme de la empresa, aún sabiendo que es solo un sueño utópico. Y me planteo plantarme ante mi médico de cabecera y decirle que no soporto venir cada día hasta el trabajo, a aguantar los mismos chascarrillos, las mismas memeces que todos los días.Y me pregunto de nuevo ¿Odio mi trabajo? Encorsetado, normativizado, conceptual, aburrido, monótono... ¿U odio lo que le rodea, o le adorna? Ese personajillo que nos han metido con calzador para que el personal no se le suba a las barbas al manda más. Que por otra parte ha tenido nuestro apoyo y nuestro cariño -¿Qué difícil verdad?- En momentos cruciales. Aún hoy, creo que nos la jugaríamos por él. Pero está tan equivocado, tan desorientado. Pero el orgullo es fuerte y le tiene cegado por el lado que no le ciega su adlátere. En fin, esperaremos acontecimientos. Cuando menos te lo esperas la vida da un giro.

viernes, 25 de enero de 2008

AF

Hoy me toca, de nuevo, hablar de Alejandro. Le he visto en un programa de la televisión mejicana, guapo, aunque como siempre, envarado. Pero ha cantado un poco en directo y me maravillo. Tiene una voz preciosa que cada vez me gusta más. A veces es un poco engolado, pero aún así me gusta. Es poderoso cantando, le sobran recursos y los emplea. Incluso me he puesto a oír en el coche su penúltimo disco, el que menos me gusta de los últimos, Viento a Favor. Es un poco como hecho a medida, variado, estudiado, pero no se si técnicamente está bien grabado, porque se le nota mucho la pronunciación de las v casi como f. Creo que en algún punto del tratamiento técnico está forzado. Lo mismo pasa con su voz en el dueto con Beyoncé. Su voz suena un poco ronca, no parece él hasta que baja. Ella canta muy bien, de modo que no se porqué él está manipulado. Su último disco, 15 años de éxitos no me lo he comprado, ni siquiera pirata. Lo he bajado de Internet. Me siento un poco culpable, no solo por el, sino por todos los autores. Si me pongo en su lugar me parece un robo. No me cuestan nada, Papito, Dos pájaros a Tiro... No se si el canon digital sustituye estas pérdidas, pero no lo creo. Cuando ves a los top manta con todas las novedades discográficas te preguntas cuanto dinero dejarán de percibir por la venta de sus productos. Aunque claro, las discográficas no pierden, siguen ganando. Lo que ocurre es que si hay riesgo no quieren saber nada y no lanzan nuevos cantantes. Tiene que cambiar el mercado y las nuevas tecnologías lo conseguirán en breve. Yo mientras sigo con Alejandro en el oído. Su voz no tiene que ver con las tecnologías, sino con la garganta de un hombre con un don. Es como la fruta que crece en los árboles, frutos del paraíso para nuestro placer común.

miércoles, 16 de enero de 2008

Cadena perpetua

Ayer iba caminando por Sol, con mi perra, viendo a la gente ajetreada, ir de un sitio para otro como hormigas buscando el hormiguero. Había estado hablando con mi prima Ana, que tiene problemas en el trabajo, problemas de saturación, de exceso de trabajo, de falta de ayuda, de apoyo. También hablé con mi hermano sobre mi cuñada, que tiene un problema de ansiedad asociado a su trabajo, que ha comenzado a primeros de enero. Los problemas son distintos, como mi caso, que también lo es. Pero en las tres subyace el problema común de la obligación de ganarnos la vida por encima de nuestras preferencias, de nuestras necesidades personales, de nuestra visión interior, etc. Es decir, nos colocamos sobre patrones en los que no encajamos, a una le tiran las costuras, a otra le está largo el traje y a otra, simplemente, no le gusta el color, pero ninguna se vestiría con esa prenda si pudiera elegir.
Cuando iba caminando por Sol desee poder ser feliz en mi trabajo. Desee llegar cada mañana con ilusión ante la aventura de desarrollar y hacer cosas nuevas. Pero las 8 horas de rutina, de luchas subterráneas, de incomprensión, de falta de motivación pueden con ese sueldo que a final de mes suponer la diferencia entre vivir con comodidad o malvivir. Siempre se habla de esa gente que gana mucho dinero pero no tienen tiempo para gastarlo. Pero el problema contrario, tener mucho tiempo y poco dinero es peor. Las cosas sencillas de la vida, como pasear, leer, o simplemente ver la televisión, charlar, no parecen cosas importantes, no parecen merecer el gasto de tu tiempo, pero verdaderamente son lo único que nos puede salvar. Contra esa cadena perpetua que supone el trabajo diario solo podemos llenarnos por dentro de valores e ideas, fabricarnos un airbag interno que nada ni nadie pueda estallar. O impregnarnos de una pátina de aceitoso líquido que deje escurrir hacia el suelo todos los comentarios dañinos, o malsanos.
Chicas, si pudiera aliviaros, pero si no puedo hacerlo conmigo misma, como podría ayudaros a vosotras. El futuro es incierto, pero no es eterno y no se porque nos preocupa tanto si no podemos comprarlo. Deberíamos disfrutar ahora que todavía podemos. Pero estamos pendientes de la seguridad.

domingo, 13 de enero de 2008

Benazir Bhutto

Benazir Bhutto  ha muerto asesinada. Es algo que cualquier vidente de tres al cuarto hubiera podido predecir. Cualquiera de nosotros lo hubiera podido hacer. Al fin y al cabo es el destino de los "profetas" de buena parte de esos países legendarios que forman parte del medio y lejano oriente. En concreto Pakistán y la India, países grandes, ricos, influyentes internacionalmente al menos por sus dimensiones y población, donde la mayoría de la población apenas sobrevive. En este panorama surgió la figura de Benazir, la primera mujer musulmana al frente de un país, elegida democráticamente. Una mujer hermosa, instruida, con carisma. Una mujer que ocultaba bajo un velo etéreo, normalmente blanco una cabeza muy bien puesta sobre los hombros. Pero como muchos de sus conciudadanos y la mayoría de los integrantes de estas estirpes de poder populista de los países del indostán, consciente de la necesidad, o del sino, de morir como martir. Es parte de su biografía, de su destino vital. Ya han nombrado al nuevo martir, su hijo. A no tardar demasiado le veremos morir. Poco importa la mano asesina, casi siempre bajo el manto de la traición. Poco importa la forma.
Pero de la muerte de Benazir lo que más me sorprende es la poca repercusión entre nosotras, las mujeres de su/mi generación que la vimos en su día como modelo de resistencia, de empuje, de mujer que sin renunciar a sus principios era capaz de aglutinar a un pueblo (alejado de los principio democráticos y de la igualdad de géneros) a su alrededor. Las circunstancias políticas en Pakistán nunca han sido claras y los cambios políticos han sido producto de golpes militares o planificados por una democracia corrupta. No creo en todos los pecados de Benazir, pero en realidad eso me da igual, porque ella abrió puertas, liberó prejuicios y llevó a su país a las esferas internacionales, a la curiosidad del resto del mundo. Extendió sus fronteras más allá de esos límites geográficos que tantos disturbios crea con la vecina India.
El subcontinente indio cuenta con una cuarta parte de la población mundial, y su densidad de población es siete veces superior a la media mundial. Su situación política global siempre es preocupante y desde luego el papel de la mujer en esta zona es bastante precario. Benazir fue una especie de rayo de esperanza, del despertar de las minorías, de los desfavorecidos.
Cada granito de arena vale. El mundo cambiará o su destino es facilmente predecible.

viernes, 11 de enero de 2008

El examen

Mañana me examino. Estoy estudiando psicología a distancia y mañana me enfrento con la realidad más sangrante. El papel en directo, las preguntas solas conmigo. No suelo memorizar todo lo que estudio, pero en este caso, en una asignatura como Fundamentos de Neurociencia esto es un problema, porque la terminología es la que es y no puedo utilizar sinónimos o adjetivos calificativos. El supraquiasma, es el supraquiasma me ponga como me ponga, aquí y en Pekín. El mayor problema es situar los términos. Tengo localizados los órganos cerebrales, pero el problema es su conexión y coordinación. Que neuronas traen y llevan, que áreas se activan o se desactivan. Muy difícil, aunque muy interesante. Pero aunque estudie a fondo esta asignatura se que me quedaré tan en la superficie que quizá no le he dedicado el suficiente tiempo. Esto en realidad es anatomía, medicina, fisiología. Yo solo quiero atender a gente con problemas, no con enfermedades, porque no creo estar capacitada para ello. El psicólogo tiene su propio campo de actuación y este acaba donde empieza el del psiquiatra, neurólogo, etc. Pero lo que a mi me importa mañana, como siempre, es aprobar. Ser capaz de acordarme de lo que me pregunten, incluso entender las preguntas, problema que siempre me surge. Nunca he sabido si mi lógica es errónea o lo son las mentes de los demás. Supongo que el problema será mio. Desearme suerte, el balón está aún en el tejado.

miércoles, 9 de enero de 2008

Soy como soy

Uno de los mayores problemas del ser humano es la insatisfacción. Con lo que somos, con lo que tenemos, con nuestro entorno. Pero lo principal es aceptar que eso es lo que hay. Y que si queremos podemos ir cambiando, pero lo primero es aceptarnos como somos. Porque sino la insatisfacción nos corroerá por dentro, desde las entrañas hasta envolvernos en una red de amarguras y envidias. Mírate, observate y probablemente no será todo tan malo. Apunta las cosas que quieres cambiar y empieza poco a poco. No trates de comerte el elefante de una sola vez. Y acepta a los demás también como son. Si los quieres, porque los quieres así. Y si no los quieres, que más te da.
En cuanto a desear aquello que no podemos tener, preguntate que te es imprescindible, que importan las cosas, las propiedades. Si tienes salud, una casa, un trabajo y alguien que te quiera, no se necesita nada más. El dinero no compra la felicidad, ni la salud, aunque hace habitualmente las cosas más fáciles. Pero tu eres la persona que eres por tu lucha, por tu día a día, porque tratas de mejorar con tus mimbres y en eso está el verdadero mérito y la satisfacción personal, la más importante, la que tampoco compra el dinero. Sientete a gusto contigo mismo y aceptate como eres, seguro que no es tan malo. Quiérete porque eres lo más importante de tu vida y probablemente de la vida de otros.

jueves, 3 de enero de 2008

Salsa asesina

Hace al menos tres meses compré un pollo asado en un establecimiento de comida preparada. Cuando saqué el envase del coche se derramó la salsa sobre el suelo del garaje. Durante varios días olió a pollo asado en toda la planta, y el líquido sobre el hormigón tardó bastante en dejar de ser líquido. Después de tres meses y de observar día tras día la evolución de la mancha que quedó, observo que sobre el hormigón grisáceo se proyecta una superficie más oscura que no varía su tamaño. Es como el chapapote del prestige. Es una salsa que se ha quedado sólida sobre el suelo y que no parece disminuir ni concentrarse. Sigue ahí como amenaza de sus componentes. Si actúa así sobre el hormigón, ¿como actuará sobre nuestro estómago o nuestros intestinos? y después, sino no es biodegradable, será un residuo tóxico que ha corrido por nuestro cuerpo libremente. Supongo, como lega que soy, que el problema serán los aceites o grasas utilizados para preparar esa salsa. Y me pregunto donde van todos esos residuos que arrojamos por las tuberías de los fregaderos y como afectan al medio ambiente. Utilicemos los puntos limpios y llevemos allí los aceites utilizados. Todos nos quedaremos más tranquilos.

Sexo virtual

¿Porque llaman sexo virtual al sexo por internet? Que tiene de virtual, es sexo independiente, sexo separado, sexo en red, pero sexo al fin y al cabo. Porque a cada lado, delante y detrás de cada pantalla hay personas. Unas veces en vivo y otras en fotos o vídeos. Pero siempre son personas, no seres creados en la imaginación, ni seres que solo existen en ese plano plano que es la pantalla del ordenador. Y cuando practicas sexo significa que estás haciendotelo, aunque sea contigo mismo. Internet es la inspiración, la revista porno, la película guarra, pero los actores son personas y tu eres tu, con tus manos en acción. ¿Que tiene de virtual una masturbación?, ¿parece más fina por ser "virtual"? El diccionario de la RAE define realidad virtual como "Representación de escenas o imágenes de objetos producida por un sistema informático, que da la sensación de su existencia real". Lo que llamamos sexo virtual no es mentira, no es producto de un sistema informático, solamente se trasmite a través de él. Y los hombres y mujeres modernos lo utilizamos como sustituto de relaciones verdaderas en su sentido histórico o social. Para hacer sexo nunca han hecho falta dos personas, con una y algún artilugio, habilidad, historia y sobre todo con la imaginación que nos hace volar y conseguir cualquier cosa podemos follar con cualquiera, tener fantasías que no seríamos capaces de hacer realidad. Lo que quizá no entendamos es que esas personas que nos muestran el sexo más desaforado, más herido en la red, el más humillante, son reales, no son imágenes virtuales, y nosotros nos excitamos viendo como muchas de esas personas son maltratadas y vejadas, en el mundo de la globalización nos llegan imágenes desde todas partes con una característica común, la explotación de los más débiles en aras de la ganancia de los más fuertes. Y nosotros, eso si, somos cómplices reales, no virtuales, porque somos por un lado consentidores y por otro consumidores de esa irrealidad que escenifica nuestras fantasías más alucinantes, más pervertidas. No nos sentimos culpables porque nada nos parece real y porque nos venden que ese sexo nuevo, permitido, fácil, no nos deja huellas: ni emociones, ni enfermedades, ni remordimientos. Por unos cuantos euros compramos la vida expuesta, humillada, de un montón de seres.

martes, 1 de enero de 2008

Serrat

Están echando en la televisión un concierto de Serrat y Sabina. Sabina que gusta y me cae bien, pero lo de Serrat es otra historia. Esta si que no es de fantasías ni de amores imposibles. Esta es una relación que tiene ya unos 36 o 37 años. Desde que se cruzaron nuestros caminos, yo en el colegio y el cantando. Ha sido una historia de vida, paralela, el creciendo, yo creciendo, el envejeciendo, yo pronto, el cantando, yo escuchándole. Los discos de Serrat se compraban sin oírlos. Era una cuestión de fe. Y siempre estaba ahí, pensando lo que yo pensaba y diciendo lo que yo no sabía como decir. La cabeza sobre los hombros, la sensatez como forma de expresión y eso ojillos pícaros capaces de arrancarte una sonrisa, o una lágrima. Eres parte de mi vida, como mi familia o mis amigos antiguos. Eres un referente, una de esas personas que sí me hacen desear ir en este mundo.

Feliz año nuevo

Feliz año nuevo. En este nuevo año, como siempre, comenzaremos con buenos propósitos. Quizá no sea tan difícil, todo es cuestión de hábitos, podemos cambiar. Yo me voy a proponer ser más humana, abrirme más a los demás, aprovechar las oportunidades e intentar divertirme como lo hace la mayoría de la gente. Menos pensar y más acción, menos soledad y más gente. Tal vez todo vaya mejor, me vaya mejor. Es un buen propósito, aunque ya me parece complicado si quiero comenzar mañana. Sigo prefiriendo quedarme en mi casita. Ya veré. Tal vez esté equivocada, o tal vez las cosas sean más fáciles. Vivir simplemente sin plantearte cada paso, sin que te de pereza ir con el rebaño. Y no lo llamo rebaño con ánimo peyorativo, sino al contrario, con la envidia sana de quién no sabe relacionarse. Se me ha olvidado. Aún recuerdo otros tiempos en que me gustaba la gente y mi casa no era mi castillo, sino simplemente mi hogar. Ha pasado uno hora del nuevo año. Tengo muchas cosas que cambiar y muchas que cuidar. Espero lograrlo. Lo más importante es intentarlo.

domingo, 30 de diciembre de 2007

Nubes negras

Llevo unos días hecha polvo. No estoy bien física ni anímicamente. No se que me pasa. Por un lado llevo unos días con unas molestias en la zona del pecho, debajo del esternón y en el estómago. Supongo que serán problemas de vesícula o algo así. No sé. Tampoco quiero ir al médico, estoy tratando de que se me pase comiendo muy suave. Pero aunque esto influye mi mayor problema es la desapasionada tristeza que se aloja también en el pecho, en el mismo sitio que el dolor. Es como una nube que se aloja dentro de ti y se extiende por las venas, los músculos, las extremidades. Las cosas se ven negras, te vienen recuerdos que quisieras olvidar e ideas malsanas, destructoras de las ilusiones y de la propia vida. Salir de esa situación es difícil, pero no imposible, solo que cuando me pasa me hundo y no tengo ganas de luchar. Y lo peor es que esa sensación siempre me acecha, vive conmigo aunque me deje en paz muchas temporadas, más cuando estoy muy ajetreada. Pero en cuanto mi mente siente que tiene tiempo para ella, que el continuo batallar cesa un poco, los negros nubarrones aparecen, sin perder tiempo. Que difícil es vivir así. Con el miedo a esa red que te aprisiona el alma. Solo espero que se aleje de mi lo más posible, porque no puedo vivir con ella.

sábado, 29 de diciembre de 2007

La familia

Muchas veces hablo de la poca familia que tengo, pero tampoco es así, tengo familia, como todo el mundo, pero por circunstancias diversas, no aclaradas, o porque mi carácter tiene entre sus fallos el deseo de la soledad, o mejor, del no querer, he ido perdiendo contacto con muchos de ellos. De algunos me siento responsable, de otros víctima. Pero la verdad es que siempre he pensado que no tenía mucho que ver con la mayoría de ellos. Quizá me sienta superior, o quizá no nos entendemos. Soy egoísta y no quiero que nadie me moleste, ni me de quebraderos de cabeza o me haga sufrir. Solo lo indispensable. El resto no lo quiero. Por eso tengo tan poca familia, porque la mayoría la he perdido en el camino. Lo peor de todo es que no me arrepiento. Lo que tengo me basta, y si no me basta, da igual, ya no hay remedio.

Otra canción en Navidad

Estimado Alejandro, siguiendo las pautas de nuestra relación he decidio escribirte una nueva letra, no muy desgarrada. Pero es como me ha salido. La puedes poner música y cantarla, peinado para atrás, como estos últimos días en que estás tan guapo. Gracias por servirme de terapia.
He mirado con ojos envidiosos
a la mujer que quieres
He llorado los días que has pasado
prendido a su cintura
Pero el tiempo que todo lo termina
ha acabado con tu amor
y ahora me toca a mi.
Mírame con ojos de hombre
enamorado,
déjame soñar con tu pasión
sobre mi cuerpo.
Bésame con besos de fuego
que me incendien
que prenda mi corazon ilusionado.
Porque hoy por fin
tu serás mio
Lo he visto en tus ojos adorados
econtrarás en mi lo que nunca has encontrado
el amor sin demandas
el hogar anhelado.
Olvida a esa mujer que te engañó
olvida a todas aquellas que has amado
Yo te daré el cielo en cada noche
te haré feliz como nunca has esperado.
Y si un día te vas
o yo me marcho
Nos quedará el recuerdo más hermoso
habremos conocido la pasión.
Lo de siempre, trompetas, traje de charro y a cantar.

Cumpleaños de papá

Hola papá. Hoy es tu cumpleaños. Hablo en presente porque siempre estás conmigo. El 29 de diciembre es un día triste, pero normal. Las cosas se van pasando. La tristeza no es por tu muerte en si misma, sino por no tenerte cerca, poder hablarte, contarte las cosas que te contaba, contar contigo para todo, como antes. Ahora soy más fuerte y no puedo recurrir a nadie como cuando vivías. Tu siempre estabas, eras mi padre, pero también mi alma gemela. Cuanto te quería, papá, cuanto te quiero aún, cuanto te querré siempre. De vez en cuando aún te lloro, como ahora, porque las cosas no han vuelto a ser iguales. La vida te va quitando lo que más quieres y tienes que seguir viviendo, seguir riendo, seguir luchando. Y además con el tiempo olvidas. Aunque yo recuerdo perfectamente tu cara, tu sonrisa y tu cariño. Me siento cerca de ti, papá, te quiero.

Si volviera a nacer

Todos tenemos algo que olvidar. Yo desde luego. No soy de las que dicen que si volvieran a nacer repetirían todo lo que han hecho, incluso los errores, porque eso es parte de su vida, de la persona que son ahora. Pero hay que estar muy seguro de quién eres para decir eso. Yo no. Si volviera a nacer cambiaría muchísimas cosas. Ahora mismo no logro recordar tres o cuatro que quisiera que no cambiaran. Mi familia y mi amor por ellos. Algunas otras cosas no controlables no me preocupan demasiado. Por ejemplo mi vida laboral, bastante mejor en general que el resto de mi vida. Pero la persona que soy, algunas de las cosas que he hecho y la mayoría de las que no he hecho por lo que soy, o por como soy, se han perdido para siempre sin posibilidad de retorno. Que tristeza tan grande. Y cuanto pesan los errores, cuantas cicatrices dejan en el alma, ese secreto que guardas en lo más profundo y de vez en cuando asoma y te vuelve a hacer daño. Secretos de los que soy la única culpable. Siempre me he sentido responsable de los hechos, aunque no sabemos cuanto de normalidad hay en nosotros. Pasamos por la vida como seres normales, ciudadanos confiables, pero dentro de nuestras cabezas quién sabe que bulle, que fantasías, que miedos, que deseos. No confío en los hombres ni en las mujeres. Ni en mi misma en situaciones de supervivencia. ¿Que seríamos capaces de hacer por salvarnos nosotros?. La banalidad nos cubre. Y olvidamos lo que en realidad somos bajo un manto de posesiones materiales o de vanidad. El primer mundo, el que perpetúa los daños y los cubre de luces y brillos. Estoy sola, pero aún peor, estoy sola conmigo misma, y me doy miedo. Llevo a mis espaldas muchos años de pequeñas culpas, de pequeñas y grandes desilusiones, de heridas, de razones perdidas, de sueños enterrados sin explorar, de ilusiones aplastadas por su propio peso. Si volviera a nacer, tendría tanto, tanto que cambiar, tanto que aprender de nuevo, tanto que vivir. Si volviera a nacer sería una mujer distinta, al menos al principio. Luego quién sabe, tal vez las historias se volvieran a repetir una y otra vez, como en un bucle imposible de sortear. En definitiva da igual, porque aquí estoy, y esto soy. No hay posibilidad de volver atrás.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Instinto

La vida es un instinto, realmente, sino, no se que hacemos aquí aguantando los días y las noches. Caminamos, pero realmente pocos vamos a alguna parte. Solamente el amor a los demás tiene objeto, pero esto es como pedir buena voluntad en la tierra. Vamos solos, aunque estemos rodeados. Y hay que ser fuerte para no dejarte hundir. No dejar que te atrape la marea de la tristeza o de la depresión, llámese como se quiera. Ese puño que te aprieta el corazón y te quita las ganas de todo. Se que tengo que luchar, salir adelante. Siempre lo hago, pero me cuesta. Solamente tener la cabeza ocupada me salva, pero también me cuesta, porque cuando estás así no se tienen ganas de vivir.

jueves, 20 de diciembre de 2007

Feliz Navidad

Feliz Navidad. Han desaparecido los pobres de las calles. Supongo que unos habrán huido hacia el calor de la costa de levante, y otros estarán recogidos en los albergues municipales. Han subido muchos los precios. El pollo asado y el vino de tetra brik se han vuelto productos de lujo. En el museo del jamón ya no hay vagabundos. Los top manta si siguen comprando allí su cena, sin vino, solo pollo y solo medio, con pan. Necesitan recuperar fuerzas después de la continua carrera entre policías y ladrones. Feliz Navidad. La gente corre de tienda en tienda con los niños de la mano. Buscan, supongo que algo buscan, algo importante porque sus caras reflejan nervios, ansiedad. Los niños por la mañana saltan excitados y por las tardes arrastran los pies con los ojos llorosos porque se les ha volado el globo. Feliz Navidad. Los ancianos y los perros permanecen en casa. Salir es una lucha en la que solo hay perdedores. Las calles son de ida o vuelta, no se puede andar a trasmano. Hay que ir con la riada o perecer. Los autobuses no dan a basto. Las colas en las paradas son infinitas, parecen una atracción más. Feliz Navidad. El Corte Inglés brilla y desprende música y buenas intenciones. Acuden en tropel a ver sus muros adornados, sus historias contadas navidad a navidad y a escuchar sus mensajes subliminales. Feliz Navidad, la fiesta ha comenzado.

Amargo

Apenas recuerdo nada desde que llegamos. Puedo relatar sin lagunas los tiempos anteriores a nuestra llegada, cuando vivíamos en la tranquilidad de un pueblo frió que recibía cada fin de semana a los pasajeros huidos de la gran ciudad. Puedo recordar la escuela y las fiestas en la plaza. Y el crecer del tiempo y de mi altura. Pero todo se vuelve difuso cuando pienso en Madrid. Vinimos, si, pero no recuerdo nada excepto el coche en la carretera. Y luego, como en un salto, el llanto de mi madre. Una casa nueva y mi madre llorando en todas las habitaciones, pasando suavemente la mano sobre las colchas, sentada con la cabeza gacha en la mesa camilla. Después, dejó de llorar, pero su boca se convirtió en un rictus apretado y desagradable, amargo. Mi padre estaba a veces con ella, y también lloraba, pero poco a poco lo dejé de ver. Se debió marchar. Yo hubiera hecho lo mismo de haber podido. Esa casa triste no dejaba entrar el aire ni la luz. El ambiente era irrespirable. Si yo no hubiera estado muerta, tampoco lo habría podido aguantar.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Libertad

Dentro del espíritu y en lucha con la razón se ciernen sobre mi las dudas. No quiero seguir rodeando el molino, no quiero levantarme cada mañana con el mismo odio, prefiero la libertad y volar como vuelan los pájaros sobre la hierba crecida, o las gaviotas sobre el mar.
Que felicidad, abrir las alas y lanzarte contra el horizonte. Avistar el verde intenso o el azul brillante como si fueran los paraísos perdidos donde anidarás esta noche.
Me busco mi alimento, como ellos, mi pan. Pero mis días y mis noches son el fondo de un lago seco y cuarteado, el sedimento de una vida árida, de un cuerpo del que no brotan ramas.
Pero la cuerda que me ata a la tierra va destejiendo sus nudos y me suelta y lloro con el llanto del alivio y del temor a lo desconocido. Abriré las puertas, los portones, todas las barreas de la tierra que habito, todas las bocas de gente que quiero y les haré beber el aire de la libertad, la lluvia que calmará su sed y el fuego que entibiará sus cuerpos. Y entonces se sentirán libres porque tendrán en sus manos su propia vida y con el salitre del mar olerán la hierba mojada. Terminarán para todos los tiempos de cólera. Y las cadenas caerán rotas sobre el suelo y anclarán en él vacías, llegarán a formar parte de esa tierra pero no se asomarán traidoras sobre los surcos del camino. No nos atraparán de nuevo, os lo prometo.

Comida de empresa

El pasado viernes tuvimos en mi empresa la tradicional y perpetuada comida de Navidad. Hacía dos años que no iba, pero esta vez, por diversos motivos decidí ir. Es en realidad un celebración de semi-boda, con varios platos que llegan a la mesa medio fríos y muy hechos. Poco de todo y mal hecho, aunque la calidad no fuera mala. Y además, con prisas por echarnos. El restaurante Currito de Madrid, al que yo he acudido en otras ocasiones y siempre con satisfacción, nos dio una comida ramplona y como ya he dicho sin ningún cuidado en la confección. Y me consta que el menú costó más de 100 € por persona sin copas, ni cava. Pero bueno el hecho es la celebración, es decir, la hipocresía de las rencillas sonreídas de mesa a mesa, de los abrazos llenos de buenos deseos con el puñal escondido tras la espalda. De los sitios guardados, de los guetos. Es una fiesta que solo puedes aguantar tras una panoplia, un estallido de fuegos fatuos alimentados por la envidia y el rencor. Es el triunfo de los besos de judas. Es, en fin, una representación en la que la mayoría, probablemente, no querría estar. Pero entre la costumbre, la comida gratis, el que dirán los jefes si no voy, o incluso como excusa para no ir a casa, la gente se apunta y bebe mientras observa de reojo las mesas de alrededor, la colocación de los compañeros dice mucho de la prosperidad de algunos y de la caída de otros. El año que viene quizá me de un descanso de nuevo. Es mucho para mi ir cada año a este festejo de brillos caducados, de corrientes voraces. Y no es que yo sea mejor que los demás, es simplemente que reflexiono sobre ello, hay otros que no piensan en ello, las cosas son como son, y ya está. La historia está ya escrita para el próximo año.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Amigas mias de la cincuentena

Estimadas amigas, y amigos. Ya puedo considerarme mayor. Hasta ahora me iba dando margen, los cuarenta son una buena edad, aún eres joven para casi todo, o al menos estás dentro del círculo del poder: puedes encontrar trabajo, tener hijos, enamorar y enamorarte, aún apenas tienes achaques.
Pero en los cincuenta comienza la dura realidad. Las canas ya son serias. La piel está cansada y el espejo no te devuelve nada bueno. Ya no pareces más joven. Y por dentro tampoco. Los hombres quizá lo tengan un poco mejor, pero en definitiva todos entramos en la cuesta abajo. No es que no tengamos buenos años por delante, todos son buenos, sino que las cosas son diferentes, estás de alguna manera al margen. Te vuelves invisible. Te aferras a los años pasados, te cuidas más, pero nada es suficiente. Esto es serio.
Miro a mi alrededor y mi círculo familiar y de amistad y en el trabajo hay muchos en mi situación, o un poco peor o un poco mejor. Los que hemos crecido juntos nunca nos veremos como somos realmente. Pero ya hay varias generaciones por detrás de nosotros y empezamos a descontar los años para nuestra jubilación. El tiempo corre cada vez más deprisa, cada vez es menos benevolente. En abril cumpliré 51. Me siento de mediana edad, que es un eufemismo del umbral de la vejez temprana. Quizá en estos momentos vea la botella medio vacía y las cosas puedan mejorar, pero no se como. No obstante, queridas amigas, en un placer envejecer juntas.

He vuelto

Cuantos días sin entrar. Demasiados. He estado de vacaciones y realmente he perdido mucho el tiempo haciendo tramites, cumpliendo obligaciones. Lo que menos me gusta, pero es lógico porque ya sabéis que soy indisciplinada y vaga. Pero hoy es domingo y mañana vuelvo al trabajo. Además será un día tremendo. Tengo que hacer varias cosas a la vez, e incluso estar en varios sitios. Ya saldré por algún lado. No hay que exagerar las cosas.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Me gustaría

No me aclaro. Quizá por eso me quiero bajar del mundo. Este no el mio. Estoy convencida de que hay algún error. A mi me gustaría vivir en un mundo sin luchas, pero no hablo de grandes luchas, ni de guerras, sino de las pequeñas luchas de cada día: con los compañeros, con la familia, con los otros conductores. Me gustaría no tenerme que pelear por el espacio en la calle, por la competencia en el trabajo, por los dimes y diretes de la familia. Que todo fuera sencillo, aburrido incluso. Me gustaría que las cosas fueran naturales, fluidas, que las relaciones estuvieran apoyadas en la buena voluntad y en la tolerancia. Daría lo mismo. En realidad así no llegamos a ningún sitio. ¿Habéis convencido a alguien de vuestro punto de vista en cualquier tema? Seguro que no, cada uno tenemos nuestra idea y no la vamos a cambiar, y si lo hiciéramos, nunca lo reconoceríamos. Las discusiones ni se ganan ni se pierden, solo se mantienen. Y a veces conducen a la distancia del orgullo y la soberbia. Si somos carne y hueso mortal, indefensa, perecederos. ¿Porque perdemos el tiempo de esta manera?

lunes, 19 de noviembre de 2007

Mios, solo mios

Hola amigas proletarias del mundo. Aquí estoy un lunes más con la lucha abierta en un montón de frentes. El espejo, por ejemplo. Mirarme por la mañana, con el pelo mojado y la cara lacia es un poema. Me pinto y mejoro algo. Luego me visto y cuando acecho en el espejo la última visión de mi, antes de salir a la calle, me doy cuenta de que mi cuerpo está vivo y es móvil. Hay algunas zonas de él que se salen del eje, por así decirlo. Bultos que se forman en mi cintura, espalda, muslos... Y que tienen vida propia. Están activos. Cuando me siento a la mesa cogen sus cucharas y tenedores y se quedan con la mejor parte. Enemigos mios de cada día, dejadme hoy comer en paz las galletas mojadas en mi cola cao. Olvidad que no sois carne de liposucción, porque no tengo ni dinero ni ganas de hacérmela. Al fin y a cabo sois mios y mi dinero me habéis costado. Sería una incongruencia pagar ahora para perderos. Pero ya que estáis seguros en mis brazos, podrías esconderos un poquito. Pero no como hacéis normalmente, que os metéis de un sitio y salís por otro. Si me aprieto la cintura, salís por el estómago. Si me ciño el talle, la carne se desborda por encima de la castigadora prenda. Si escondo mi estómago, mis pechos acarician mi garganta. Tocino del cocido, fabada hermosa, alejaros de mi cual tentaciones de la carne. Las judías verdes cuidan del cuerpo y del alma. La lechuga inspira al poeta cuando el hambre aprieta. Hoy a mediodia me enfrentaré a un nuevo episodio de lucha, la voluntad contra los espaguetis. Podéis adivinar quién ganará.

sábado, 17 de noviembre de 2007

No se puede mandar en los sueños

Mi querida Ana, me haces volver sobre Alejandro. Me has dicho que leyendo mi blog se ve que me gusta. Tienes toda la razón, me gusta. Pero además he construido con el unos buenos momentos. No se si serás capaz de entenderlo o si seré capaz de explicarlo. La vida es rutinaria, difícil, y yo siempre he tenido la suerte de poderme evadir, casi a voluntad. Lo hacía en el colegio -así me iba, en vez de escuchar a los profesores montaba en bici con Eddi Merck, o era la novia de un jugador del Madrid-, en los medios de transporte -incluso en mi coche, no hace mucho me tragué una barrera en el parking del Hipercor del Campo de las Naciones-, e incluso en el trabajo. Siempre he construido vidas paralelas a la mía. Hacía tiempo que había olvidado volar de esa manera. La madurez, la falta de tiempo... Pero un día no se lo que pasó. Un compañero me dio dos discos piratas de Alejandro. Ya lo he contado. Y comencé a oírlos en el coche. Y poco a poco me fui interesando por esa voz maravillosa. Ni siquiera sabía ni quién era, ni como era. Un día me metí en internet y encontré todo tipo de información sobre él. Sus fotos no me gustaron al principio -me pasó como con el pulpo-. Tampoco me gustó su estilo personal, ni su vida. Está en las antípodas, también lo he dicho ya, de lo que me gusta de un hombre. Pero le di el beneficio de la duda. No tengo porque creer todo lo que se cuenta de él. Y realmente solo me importa como canta, y que cuando le oigo con el MP3, en mi oído, directamente en mi cabeza, a veces me hace estremecer. Me llega su voz. Y si, me hace soñar con cosas que nunca tendré. Espero que me entiendas. Quizá todas las mujeres me entiendan. Soy una mujer moderna, independiente, y estoy contenta de mi soltería. Vivo estupendamente y solo me aguanto a mi misma. Quiero decir que no me cambiaría por una mujer que dependa de un marido y de unos hijos, esclava de su casa, de una relación que pasa del amor al odio con la sazón del tiempo y la rutina. Pero supongo que mi atavismo me traiciona y a veces no puedo evitar pensar en otra vida. Tener un compañero. Apoyo. No imagino grandes cosas, solamente un vida distinta: un hombre que me quiera de verdad, una vida más llena, un pasado dulce y un futuro con promesas de hacerme vieja con el, compartir los problemas y las alegrías, sentirme abrazada cuando la vida me duela. Estar tan unida a un hombre que yo sea el centro de su vida y el del mio. Y si además, es guapo y tiene dinero, hija mía, no hay color. Por eso he elegido a Alejandro: porque habla suavemente, porque canta bien, porque es tímido en su vida real -¿le has visto hablando ante un micrófono?. Se queda sin palabras-, porque tiene una vida intensa, porque es cariñoso con todo el mundo, agradecido, y porque parece capaz de amar completamente. También bebe, es mujeriego, un poco presumido, caprichoso... Pero todos tenemos defectos. Y una cosa. ¿Sabes que le ha regalado a su novia, trece años más joven que él? Ni joyas, ni casas, ni coches. Le ha regalado unos pechos nuevos. En realidad no se si el regalo ha sido para ella o para el. Pero ves, a esto me refiero. No me gusta la cirugía estética, pero para gustar a un hombre como el, cualquiera se metería en un quirófano. En fin Ana, que todo es una tontería, un sueño de jovencita, de la jovencita que hay dentro de mi, y que siempre estará ahí. Creo que tengo esa suerte. Fíjate si será de jovencita que ni siquiera incluye sexo. No me hace falta, lo que quiero es amor, compañerismo, un sueño imposible en la vida real. No es que no me parezca un bombón -sus fans le han puesto nombre a esa parte de él que no hemos visto nunca, la ¡¡anaconda-!!, es que ¿para que incluir en este sueño inocente aspectos que podrían ser verdaderamente frustrantes?. Y además, tiene una boca, una sonrisa... Bueno, paro ya, que me extiendo y me emociono. Dentro de un tiempo, probablemente, acabaré harta, pues no oigo más que canciones suyas. No quiero oír a nadie mas. Solamente escucho alguna canción de Andrés Calamaro, que me parece la antítesis de Alejandro: cantautor, comprometido, humilde, interesante... bebedor, mujeriego y un poco canalla. Pero no me hace soñar. No se puede mandar en los sueños.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Vuelvo a ti

Vuelvo a ti, Alejandro, como si fuera una de tus canciones. Vuelvo porque estoy enganchada y necesito amor. Tu pones el rostro, la figura, y yo pongo los sueños, las ilusiones baldías. Pero que más da. Tu en tu sitio y yo en el mio. Hago y deshago. Te acompaño en tus viajes y juego con tus hijos. Y siento que me miras como no has mirado nunca a nadie. Siento que soy todo lo que quieres ver, y que yo, magnánima, te dejo abrirte al resto del mundo, aunque tengo el poder de atarte solamente a mi. Alejandro, me miras con tus ojos y me cantas canciones. Y yo soy perfecta, guapa, pero más que guapa, hermosa, rubia, pero más que rubia, dorada, alta, pero más que alta, de tu medida. Y soy el sol que ilumina tus días. La única mujer a la que miras. La que por fin te ha cambiado. Ahora eres un hombre enamorado y fiel. Casero y serio, aunque tu risa ilumina mis días. A veces pienso que cada uno de nosotros debería poder escribir su historia, elegir su vida y su destino. Si pudiera elegir, ahora, te elegiría a ti. Yo sería yo misma, pero perfecta y mi familia sería la misma, pero ricos y guapos, inteligentes y cariñosos, carismáticos, capaces también de deslumbrarte y enamorarte. Y tu familia sería la tuya, pero me amaría y me vería como otra hija, como otra hermana. Y las familias de ambos se harían una sola familia. Y tus hijos vivirían con nosotros. Y tendríamos más. Todo de cuento de hadas, como tu mismo, mi príncipe azul.

La vida en un papel

Al fin he vuelto. He tenido una semana ajetreada, sin tiempo. Me parece todo tan planificado. La verdad es que tampoco tenía mucho que decir. Mi vida gira en torno a varias cosas, ni .demasiado interesantes ni demasiado entretenidas. Es solo mi vida. Un trocito muy pequeño de este mundo tan grande, donde tanta gente malvive. El aburrimiento significa en mi caso calidad de vida: calor, comida, ocio, vicios legales... Nada demasiado literario. Pero dentro de mi se mueven cosas, pensamientos, ideas que me hacer asomarme a esta ventana y escribir sin ánimo de difusión. Es mi terapia, la forma en la que dejo salir pensamientos y sentimientos que a veces son personales y a veces no. Esta forma de expresarse es ambigua y no necesariamente autobiográfica. Puedo decir lo que quiera y montarme en la nube en la que me apetezca. No hay límites, ni horizonte que frene la imaginación, los sueños. Pero a veces es todo tan prosaico que no se tiene ganas ni de volar. La vida te pesa en los pies y te ata al suelo con cadenas invisibles. La rutina, el trabajo, la misma vida repetida día tras día, acaba en cierta forma, minando tu capacidad de ilusionarte. Y eso es para mi el fin, el terrible fin de un ser humano que ha vivido en las historias de los otros, que ha volado en las alfombras mágicas de oriente hasta mundos felices, que ha amado a hombres dignos de ser amados hasta la muerte, que no la hubieran mirado siquiera si hubieran pasado a su lado. La vida vivida en un papel.

jueves, 8 de noviembre de 2007

Amores imposibles

Los amores imposibles son los mejores. Sufres mientras amas, pero no sufres la pérdida. Tu recuerdo será probablemente grato. Como una asignatura nunca aprobada, porque nunca te matriculaste en ella. Sin embargo, el amor, el maravilloso y loco amor compartido se enfrenta con el tiempo, que como si fuera un extintor va apagando poco a poco el fuego. La rutina destruye la pasión, la confianza, la amistad. Y la relación va carcomiéndose concentricamente hasta que llega al núcleo. Y ahí está el dolor, pero también el odio e incluso la violencia. Se pierde la memoria de lo que fue, del tiempo en que todo se perdonaba, en que los defectos eran pequeñas y graciosas nubes negras bajo el cielo azul del paraíso. El amor posible se convierte en una situación imposible, insostenible. De nada valen los recuerdos, el amor pasado, los momentos de apoyo. Ahora todo es negativo. El amor se ha ido sencillamente, se ha evaporado sin que nadie se diera cuenta. Peor aún, sin que a nadie le importara. Prefiero los amores imposibles, no dejan cicatrices en el corazón ni en la piel.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Autoconcepto

El autoconcepto es más o menos la imagen que uno tiene de si mismo o de como los demás le ven. Pues bien, yo no tengo autoconcepto. Ni me veo, ni se, ni quiero que nadie vea o sepa. Soy un ente independiente. Toda la vida he tratado de aislarme: del dolor, del rechazo, de las ilusiones muertas, del amor traicionado. Me he convertido en lo que soy, pero no me analizo. Solo existo. Convivo socialmente lo menos que puedo. No me relaciono. Ni se, ni quiero. ¿Para que? Habrá gente que valga la pena, pero no se donde está. Tal vez yo tampoco valgo la pena. Ni lo se, ni me importa, porque no me juzgo. Existo, pero mis compañeros son los objetos inanimados, los perros, la imaginación, internet. Y mi mundo, mi madre y mi hermano y la nostalgia de mi padre que duele cada día. Y mi perro perdido, tan amado. Y mi perra, tan querida. Tiene 9 años. Todos somos viejos en mi pequeña familia. No hay esperanza. Solo nos queda perder. Disfrutaré mientras pueda.

Zoo de cristal

Cada mañana aparco el coche en el sótano 3 del edificio donde trabajo. Me monto en el ascensor y aparezco en una verdadera jungla de hormigón y vidrio, artificial y artificiosa, nuestro propio zoo de cristal. Aquí las vivencias no son tan intensas, ni tan trascendentes como en la obra de Tenesee Williams, aunque son igualmente universales. La lucha, las tensiones, rasgan la piel como espinas envenenadas.
Me refugio en mi árbol y veo pasar cantidad de monas y monos chitas. Hacen monerías, se exhiben, se dejan querer, dan saltitos y emiten extraños ruidos. No se en que se ocupan, pero hacen bastante ejercicio. Son el alma del zoo.
Por mi puerta, sobre las 9,30 h., cada día, asoma el viejo león rey de la manada. Está cansado y quizá harto de mantenerse erguido cuando no tiene ganas más que de tirarse en cualquier lado. El cachorro joven que siempre le acompaña será pronto su competidor. Ya da dentelladas sobre el cuello del viejo rey. Y se muestra altanero y suficiente. Se revuelca juguetón sobre la tierra mientras el harén de monas-chita del rey le ríe las gracias. Pero no llega a las lianas.
Las hienas también ríen, siempre ríen, mientras esperan hincar el diente en la carroña. Por encima de los armarios transitan las panteras, sigilosas, ambiciosas, hambrientas. Estiran su cuerpo poderoso y su pelaje brilla. Son temibles. Se cobijan bajo la sombra del viejo rey, a la espera de oportunidades. Ellos también aspiran a puestos más altos.
La comunidad está repleta. Fieras, alimañas y sabandijas se sientas tras las mesas o transitan por los pasillos. El personal es variado. También hay algún cordero viejo y alguna gacela manoseada. Es un triste ambiente. El zoo de cristal.

lunes, 5 de noviembre de 2007

Cincuenta años

A veces el tiempo parece estorbar. Es demasiado. Momentos de espera que se hacen eternos. Y luego, todo pasa tan deprisa. El tiempo siempre nos envuelve, el tiempo y nuestra percepción de el. Cincuenta años. Me da la impresión de que ya no hay vuelta atrás. Todo será un rápido correr hacia adelante, hacia el fin. La vida está compuesta de ilusiones perdidas, de amores rotos, de amigos olvidados, y de la gente amada que se ha quedado en el camino. Todo tan triste. Y sin embargo, cada mañana amanece. y hay lugar para planes, para ilusiones y para olvidar la realidad más amarga. Cincuenta años. Parece mentira. Que de tiempo perdido. Que de cosas por hacer.

Relleno

¿De que están rellenas las cosas? Hace unos días vi una escultura, era como un semicirculo con rostros grabados en la superficie y me dio la impresión de que era pura superficialidad. ¿Que tenía dentro? Probablemente nada, vacío, o un pequeño armazón de escayola y madera. Si pero que había ahí dentro. En ese espacio que es y no es. Porque ocupa un lugar, pero no existe. Y comencé a preguntarme que tienen dentro las cosas. Por ejemplo, un pan de eso redondos, de pueblo, está relleno de masa de harina, levadura, agua y un poquito de sal. Si, pero que tiene dentro. En que consiste su existencia. ¿Tiene objeto más allá de ser un alimento?. También es una forma y ocupa su espacio y cuando lo comemos se transforma, pero no desaparece. ¿Y donde va su esencia entonces? Otro ejemplo, el David de Miguel Ángel, es macizo, puro mármol de carrara, pero ¿que tiene dentro? Tiene algo, estoy segura cuando lo observo. Si giras alrededor de él parece seguirte. Es mérito del autor. Pero la obra tiene vida, es. Y no es solo piedra. Mi mano, la derecha ¿que tiene dentro? Sí venas y músculos y huesos. Pero me entendéis, la mano tiene dentro vida, es capaz de hacerme daño y de ser mi herramienta más preciada. Cojo un libro y siento que es una entidad. Es papel y tinta, pero tiene algo. Tiene sabiduría, inteligencia, memoria, imaginación... y vive en si mismo. Es. Y algo etéreo, una melodía, una canción, cualquiera ¿Que contiene? Música, notas que se montan en el viento y se van. Pero está rellena de... no se de que, pero de algo. Todo está relleno.